2 de Septiembre de 2021

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La Plaza del Amor
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miércoles, 25 de marzo de 2015

24 de Marzo: la Embajada y la anulación de los INDULTOS de Menem.

Jorge Rafael Videla y otros represores de la Dictadura militar, juzgados en tribunales comunes.
El 21 de agosto de 2003 el Senado convertía en la ley la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, conocidas como la leyes de la impunidad o del perdón, que impedían que los responsables de delitos de lesa humanidad fueran juzgados. A 10 años de ese hecho, y luego de que la Corte declarara -el 14 de junio de 2005- la inconstitucionalidad de estas normas, se desarrollan en el país 11 juicios orales y públicos por delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura cívico-militar y está previsto que comiencen otros tres procesos antes de fin de año. (Argentina.ar/Historias y efemérides)

Y el 13 de Julio de 2007, la Corte Suprema de Justicia anulaba los indultos que el gobierno de Carlos Menem había otorgado a los represores de la última Dictadura Militar y a algunos civiles que habían pertenecido a grupos guerrilleros. La Embajada de los EEUU, según relatan los cables desclasificados de Wikileaks, no estuvo ajena al acontecimiento, y luego de recoger opiniones de diferentes personalidades, cierta prensa y sectores de la sociedad, envió el comunicado a su gobierno, no sin antes (cómo no!) agregar su propia opinión sobre el particular.

El fallo de la Corte Suprema no había sido unánime. La jueza Carmen Argibay, por ejemplo, se había manifestado en contra. A pesar de haber sido ella misma una detenida en períodos de represión de la Dictadura, opinaba que el fallo debía haber respetado fallos de la Corte anteriores en sentido contrario, lo que se conoce como "stare decisis". Mientras que Enrique Petracchi se había abstenido, y Carlos Fayt, al igual que Argibay, había votado en contra. A favor de anular los indultos se habían pronunciado Eugenio Zaffaroni, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte.
Pero la Embajada había recibido, además, opiniones por fuera de las expresadas por los miembros de la Corte. Así por ejemplo menciona en el cable expresiones de los constitucionalistas Daniel Sabsay y Gregorio Badeni. La síntesis que vuelca el cable dice, entre otras cosas:

"Mientras gran parte de la reacción ha sido positiva, la prensa local, la sociedad civil y algunos juristas han expresado su preocupación porque el fallo de la Corte aplica jurisprudencia internacional de forma retroactiva y no toma en cuenta los indultos otorgados a miembros de grupos armados guerrilleros, como los Montoneros, que también están acusados de cometer violaciones a los derechos humanos durante el mismo periodo. Argumentan que los indultos, tanto a actores estatales como no estatales, deberían anularse, y tanto los militares como los ex guerrilleros deberían ser juzgados por crímenes de lesa humanidad" (*).

Estas expresiones del representante de la Embajada revelan, en varias direcciones, el pensamiento de parte de la sociedad (pequeña pero poderosa) que, en distintos grados, ve el accionar del Estado en Dictadura como "excesos justificables". Todavía hoy, 39 años después del Golpe, hay personas que siguen sosteniendo lo que se conoce como "teoría de los dos demonios"... Así como se juzgó a los dictadores, habría que juzgar a los guerrilleros, porque tanto unos como otros, cometieron delitos de lesa humanidad... Algunos lo hacen de genuina buena fe. Otros, con la evidente intención de restar importancia a las atrocidades cometidas, y buscando incluso justificarlas debido al "accionar de la guerrilla", de la "guerra" a la que estaba sometido el país, del "peligro" que entrañaba la actuación de los guerrilleros, etc. Lo cierto es que hablar de una "guerra" que implica 2 bandos de igual peso, no toma en cuenta que, si es el Estado uno de esos dos "bandos", toda la teoría se transforma en falacia. Porque el Estado tiene el monopolio de la fuerza, es el único a quien la Nación le da las armas para protección del pueblo. Y si es ése Estado el que empuña sus armas contra el mismo pueblo, se transforma en un Estado criminal. El Estado, justamente, tiene la potestad y las herramientas para detener, juzgar, y hasta condenar a quienes cometen delitos, y si los guerrilleros a quienes se quería combatir habían cometido delitos, quien mejor que el Estado con sus distintas instancias, para cumplir con ese cometido. En cambio, eligieron combatirlos en las sombras, de manera clandestina, eludiendo toda instancia relacionada con el poder del Estado, prefirieron secuestrar, torturar, desaparecer, y finalmente en muchísimos casos, asesinar. Porque no de otra manera puede llamarse a terminar con la vida de alguien (por muy enemigo que se lo considere) sin darle siquiera la oportunidad de ejercer su derecho a defensa, y cometiendo delitos que, ni siquiera en la propia guerra, son admitidos.

Entre las opiniones que la Embajada recoge en su  Comunicado también se encuentra la del juez federal Daniel Rafecas. 

La hija de un teniente muerto en 1976 por la guerrilla, Ana Lucioni, fundadora de la Comisión de Homenaje Permanente a las Víctimas de la Subversión, presentó una demanda ante el juez federal Daniel Rafecas solicitando se investigue a personas relacionadas con Montoneros. El mismo juez estaba investigando los abusos a los DDHH cometidos en el 1º Cuerpo de Ejército. En relación con el fallo de la Corte anulando los indultos, Rafecas se manifiestó a favor, criticando la idea de igualar los delitos cometidos por guerrilleros y representantes del Estado, se nieó a abonar la "teoría de los dos demonios". Dice el Comunicado de la Embajada:

"El 17 de Julio, el juez Daniel Rafecas nos dijo que él cree que la demanda de (Ana) Lucioni es más una movida política que una presentación de un caso sólido. Él no cree que la decisión del Tribunal Supremo se pueda aplicar a los ex guerrilleros, ya que interpreta que el derecho internacional estipula que sólo los Estados pueden cometer crímenes de lesa humanidad. Opinó que sólo los actores no estatales que han sido respaldados deliberadamente por el Estado, ya sea mediante actos de comisión u omisión, pueden ser juzgados por crímenes de lesa humanidad (por ej. los grupos paramilitares como la Triple A). Rechazó el argumento de que los militares y ex guerrilleros deben ser igualmente juzgados y responsabilizados por los crímenes cometidos durante la década de 1970, alegando que el 90 por ciento de la guerrilla, de los autores, cómplices y encubridores de la guerrilla debieron responder por sus crímenes ante la Dictadura militar en ese momento y fueron muertos, secuestrados, torturados o desaparecidos. En su opinión los actos cometidos por los guerrilleros no pueden ser juzgados, ya que están sujetos a prescripción, es decir, la Dictadura militar tuvo la oportunidad de juzgar a los restantes miembros de la guerrilla, pero no lo hizo. (...)" (*)

Pero los represores estatales no se limitaron a aplicar la maquinaria de terror y exterminio del Estado a quienes, supuestamente, eran guerrilleros que cometían delitos mediante la violencia y la muerte. No se contentaron con eso. También tuvieron que apropiarse del "botín de guerra": los hijos de los y las desaparecido/as. Todavía hoy las Abuelas de Plaza de Mayo están buscando a casi 300 de ellos, de los más de 400 que se consideran apropiados y arrebatados a sus madres. Y por si no fuera suficiente con esa atrocidad, también se apropiaron de gran cantidad de bienes de empresarios y financistas, de grandes empresas, con la excusa de que ayudaban a financiar a la guerrilla. Y en lugar de juzgarlos y someterlos a proceso dentro de la ley, eligieron el camino del terror, la tortura y la expoliación. El caso más emblemático es el de la empresa Papel Prensa (asociados con los diarios La Nación, Clarín y La Prensa) arrebatada a la familia de David Graiver, pero también hubo otros casos, como el de Eduardo Saiegh, del Banco Latinoamericano S.A., de Federico y Miguel Gutheim, del grupo textil Sadeco y de Luis Alberto Oddone, del Banco Oddone S.A. (**) entre otros.

La anulación de los indultos por la Corte Suprema, así como las previas derogaciones de la Ley de Obediencia Debida y Punto Final (de la era Alfonsín), llamadas leyes de impunidad y de perdón, abrieron las puertas para que los militares (y algunos civiles) que hubieran cometido delitos de lesa humanidad, formando parte del Estado o asociados a él, fueran juzgados y muchos condenados, gozando del "debido proceso" a que todo ciudadano tiene derecho, derecho que ellos habían negado a quienes secuestraron y desaparecieron. Pero la Justicia todavía no alcanzó a muchos de aquellos que, beneficiados y amparados en el terror del Estado cometieron delitos todavía impunes. Beneficiados que, todavía hoy, continúan ejerciendo y formando parte del "poder real", poder fáctico, el mismo con suficiente poder como para transformarse cuando lo deseen en un poder más fuerte que el propio Estado, cuyos representantes son periódicamente sometidos a las urnas, y a los que no tienen ningún prurito en jaquear, acorralar y querer someter.

Cada 24 de Marzo, cuando se recuerda el Golpe Militar sobre un gobierno democrático, debe continuar transformándose en el mejor emblema de la MEMORIA que no puede flaquear, de la VERDAD que todavía debemos alcanzar y de la JUSTICIA que debemos exigir para poder seguir siendo un país que respeta sus instituciones y los derechos de sus ciudadanos.
¡Que así sea!
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(*) "Politileaks": Santiago O´Donnell.
(**) "Cuentas pendientes": Horacio Verbitsky.

sábado, 23 de marzo de 2013

Memoria, reconciliación, perdón y expiación.



Preguntas, preguntas, preguntas…

Preguntas retóricas cargadas de ironía que ya arrastran la respuesta…
Preguntas cargadas de dudas, auténticas dudas que buscan un ancla para salir del remolino…
Preguntas cargadas de signos de otras preguntas que sólo muestran al que boya en el torbellino sin historia, sin memoria que le ayude a buscar un ancla en el presente…

Cayó un meteoro, atravesó las redes y las llenó de confusión. No las rompió, pero las transformó en una maraña desordenada en la que los desorientados tratamos de atrapar algo que nos ayude para entender en qué hueco de la red quedamos. El meteoro se transformó en gestos, en palabras, que cayeron en las redes de los exégetas y los interpretadores. Cada uno de ellos según su saber, su mediocridad, su sabiduría, sus valores o sus intereses, dieron a esas palabras y a esos gestos un sentido.
La red continúa sacudiéndose como cuando el disparo del goleador la golpea y la impacta de manera brutal. En el T.E.G. del mundo Argentina ha pasado a ser nombrada. Tan popular como en su momento fue la ignota Kamchatka, que nadie sabía que existía y mucho menos dónde quedaba,  pero se hizo tan famosa para los que lo jugábamos. 

¿Un Papa argentino? ¡Quién lo hubiera dicho!
 Argentina recibió tal meteoro como a un Tsunami. Rápidamente, en las redes del sentido salieron a opinar representantes de la derecha antikirchnerista, desde los más cautelosos hasta los más eufóricos, y hasta los excitados ultramontanos. Casi casi convirtieron al meteoro en la espada vengadora y justiciera que vendría, como el ángel del Apocalipsis, a terminar con la dictadura K, con los juicios a los “perseguidos” represores y violadores de los DDHH, con los populismos latinoamericanos… Asomaron en algunos balcones banderas papales, aparecieron en algunos negocios afiches de Francisco el Papa (regalados por Clarín o La Nación, la verdadera oposición al gobierno), y hasta exóticas cintas amarillas y blancas en los pechos de los acusados por delitos de lesa humanidad en el juicio por La Perla, Córdoba (*).
¡Claro! La inesperada elección del Papa argentino voló la cabeza de la oposición. Como si hubieran ganado la elección con el candidato papal, quien tantas veces se había mostrado contrariando el discurso del gobierno. Un gobierno que había optado por no participar del famoso Tedeum anual en la catedral porteña, y durante cuyo mandato había sido aprobada, por ejemplo, la Ley de Matrimonio Igualitario. Allí siendo obispo de Buenos Aires, el ahora nombrado Papa se había plantado hablando de “plan de Dios”, de destrucción de la familia y había aconsejado que la política se ocupara de las cosas “realmente importantes”. 

El ahora Papa venía siendo cuestionado desde hacía mucho tiempo por su rol durante la Dictadura. Y su elección produjo en muchos, (entre los que me cuento), una furibunda indignación cargada de vergüenza: un representante de la jerarquía de una Iglesia argentina, cómplice de las Dictaduras, de la desaparición de personas, de la apropiación indebida de bebés (hijos de los desaparecidos), un representante de ÉSA Iglesia, iba a estar ahora en el puesto más alto. Indignación y vergüenza. Eso es lo que muchos sentimos, mientras otros lloraban de alegría y se llenaban de orgullo.
Entonces las redes empezaron a mostrar otras señales: el futuro Papa era peronista (¿?) y de San Lorenzo (¿?) y había caminado por las villas miseria y había hecho la “opción por los pobres”, y era humilde, sencillo, y para rematarla, había elegido el nombre de…..¡Francisco! Francesco, il poverello de Asís, el fraile que abandonó sus riquezas para darlas a los pobres, se calzó una túnica y sandalias, formó comunidades de humildes y desafió la riqueza del Vaticano con su pobreza “franciscana”.

Las señales continuaron. La Presidenta quien, supuestamente, había protagonizado el enfrentamiento con el obispo, era la primera invitada por el futuro Papa, y no sólo a un encuentro de diez minutos sino a un almuerzo completo de más de dos horas. Intercambiaron regalos, y el futuro Papa le dio un beso a Cristina quien, conmovida, expresó: _”Nunca antes me había besado un Papa”._ 
Y la imagen del Papa argentino besando a su antigua oponente recorrió el mundo.
Cristina Fernández de Kirchner entrega al Papa Francisco un juego completo para mate realizado por gente del Plan "Argentina trabaja".
Señales…
Queda pendiente "el temita de su pasado durante la Dictadura", y los testimonios, y los documentos que dan fe de ese pasado (**). Mientras algunos rescatan su apoyo a las víctimas de la trata (de personas) y del trabajo esclavo, de la tragedia de Once y de los pobres de las villas, otros recuerdan los testimonios y las denuncias.  Y no simples denuncias. Se lo señala como cómplice de las detenciones de dos curas jesuitas que trabajaban en las villas del Bajo Flores (cuando él era el Provincial de la Compañía de Jesús). O el reclamo de las Abuelas de Plaza de Mayo, a quienes nunca recibió ni dio su apoyo, quienes siguen esperando que, representantes de la Iglesia como el ahora Papa, contribuyan con lo que saben para poder recuperar a tantos nietos, hijos de los desaparecidos, aún no identificados.
Y en las redes, las pequeñas moscas atrapadas tratamos de entender dónde estamos parados, cómo interpretar las señales, cómo continuar el camino luego de la caída del meteoro.
Puede entenderse y aún celebrarse la actitud de la Jefa de Estado quien, con su estratégica inteligencia, se reúne en un encuentro cordial con el supuesto enemigo-opositor ahora Papa, ocasión que aprovecha para enviar dos señales muy claras: el regalo que entrega al obispo está realizado por gente del plan “Argentina trabaja” (“Nosotros a los pobres les damos trabajo”, dice el mensaje implícito del regalo), y el pedido de mediación por Malvinas. Aún cuando el Santo Padre no pudiera mediar por ser parte interesada (ya que manifestó claramente su postura en el tema, además de ser argentino) podría enviar un mensaje favorable que desde su nuevo lugar de poder sería escuchado de otra manera.

Pero…¿qué otras cosas podría Francisco el Papa realizar desde su nuevo lugar?

En la impresionante movida por limpiar una imagen tan poco favorable en relación con los DDHH, salieron alfiles como el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quien (además de subrayar que no había sido cómplice ni habia entregado gente), negó lo que él mismo había dicho 8 años atrás,(2) y una antes combativa Hebe de Bonafini (Madres de Plaza de Mayo) con una piadosa y comprensiva “carta a Francisco” (3). Pero antes de ellos hubo otros, tal vez menos connotados, pero no menos importantes.

¿Y qué hacemos entonces con nuestras banderas de MEMORIA para encontrar la VERDAD y alcanzar la JUSTICIA? ¿Lo pasado pisado?, como tituló el periodista que más investigó en el pasado de Bergoglio-Francisco y de la Iglesia durante la Dictadura,  Horacio Verbtisky (presidente del CELS), una de sus notas. (1) 
En el mundo cristiano, las palabras reconciliación, perdón, expiación, son alentadas y estimuladas. Ya que nos acercamos a la celebración de las Pascuas, no vendría nada mal recordarlas. Pero también está muy cerca el recordatorio del 24 de Marzo, cuando quienes defendemos la memoria, la verdad y la justicia, rendimos homenaje a todos los desaparecidos y a todas las víctimas de la Dictadura que comenzó ese infausto día. Podríamos reconciliarnos con el pasado siempre que aceptemos que ese pasado existió, sin  negarlo. Y hasta perdonar, si tenemos la capacidad de aceptar que somos humanos, falibles y que por lo tanto, podemos nosotros también cometer errores.
Pero también está la muy cristiana expiación: el que reconoce que cometió errores (pecados) puede arrepentirse, pedir perdón y además realizar todas las reparaciones que  estén a su alcance como para que  le sean perdonados.
Es lo que hizo María Magdalena,  y la convirtieron en Santa!
_________________________________________
(*)  En la ESMA como en La Perla –dos de los campos de concentración y desaparición por donde pasaron casi 8 mil personas–, aquellos que torturaron y asesinaron siguen hasta hoy diciendo que lo hicieron en nombre de Dios, de su dios, y que sacerdotes y religiosos católicos los acompañaron y apoyaron y reafirmaron en esas decisiones. Torturando se hacía el bien; asesinando se cumplía con el plan de Dios, haciendo desaparecer se eliminaban demonios y no personas. (Ver punto 9): Capítulo de Fortunato Mallimaci, citado más abajo).
(**) Artículos en el diario Página/12 del 11 y 18 de abril y del 2 de mayo de 2010 del periodista Horacio Verbitsky, donde se muestra con testimonios múltiples de otros sacerdotes y religiosos la colaboración y participación del actual cardenal de la ciudad de Buenos Aires –en aquel momento superior de los jesuitas de la Argentina (Jorge Bergoglio)– en el proceso de detención y desaparición durante la dictadura de dos sacerdotes jesuitas que trabajaban en barrios populares. (Se refiere a los sacerdotes jesuitas Orlando Yorio y Francisco Jalics).
Notas relacionadas:
1) Pasado pisado. Horacio Verbitsky 
2) Pérez Esquivel 8 años atrás (video)
3) Carta de Hebe de Bonafini a Francisco.
4) El ex juez Baltasar Garzón propone que se abran los archivos del Vaticano sobre la Dictadura argentina.
5) Iglesia y Dictadura: Horacio Verbitsky en Bajada de línea. (video)
6) El rol de la Iglesia Católica durante la Dictadura. (video)
7) La Iglesia conocía los crímenes de la Dictadura (video: Reportaje al periodista Horacio Verbitsky).  
8) El Papa puede abrir puertas para encontrar a los desaparecidos. Estela de Carlotto.
12) Iglesia argentina y dictadura: silencio cómplice y resistencia de algunos.
13) Entre los religiosos católicos también hubo víctimas del terrorismo de Estado. 

Bibliografía: 
9) Cruces, intersecciones y conflictos. Clacso. Capítulo: Sostén católico del terrorismo de Estado de la última dictadura cívico militar religiosa en Argentina. Fortunato Mallimaci.
10) "El silencio": de Paulo VI a Bergoglio. Las relaciones secretas de la Iglesia con la ESMA. Horacio Verbitsky. Edit. Sudamericana. 2006.
11) "Iglesia y Dictadura". Emilio Fermín Mignone. Ediciones del pensamiento nacional. Bs. As. 1986.

viernes, 18 de enero de 2013

Memorias debidas.




Hacía mucho que me debía esta visita...
Después de estacionar bajo las sombras benignas de los árboles en un día de bochornoso calor, me encaminé hacia la entrada bordeando el predio. Cientos de veces había pasado por esa puerta, pero nunca caminando. Y al llegar a la esquina de la avenida, ví y leí la enorme placa: “ESPACIO PARA LA MEMORIA, PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LOS DDHH. Ex Centro clandestino de detención y exterminio ESMA”. Fue mi primer acercamiento, y mientras empezaba a sentir el clima de lo que se venía, continué paralelamente a la reja buscando el acceso. Mientras avanzaba, me volví para mirar una de las entradas edilicias, de estilo neoclásico, y el cartel que la identificaba había cambiado. Ahora se leía, además del  antiguo letrero: Archivo Nacional de la memoria.






















Memoria, esa reina esquiva, cruel a veces, que se nos escapa o que nos señala con el dedo, pero que, inexorable, permanece allí esperando que la descubramos y que, una vez descubierta con su descarnado tesoro, pretende que la resguardemos, que la miremos despojados y que la preservemos para que no vuelva a perderse.
Al entrar, el primer golpe de diferencia con relación a mi imagen guardada de la ESMA, fue encontrarme con un joven, rubio y de cara limpia, que me saludó con una sonrisa. A diferencia del agobiante exterior, ese espacio de la entrada estaba fresco y confortable. Es increíble cómo, a veces, el impacto físico sobre el cuerpo, puede superponerse a las imágenes de la memoria. Me pareció que ese primer impacto era más fuerte y que empezaba a sentir, desde el cuerpo, la diferencia entre la ESMA de mi memoria y la ex ESMA actual.
Foto: Micaela Rodríguez
Foto: Micaela Rodríguez.

Mientras esperaba a mis amigos, me detuve a contemplar a través de las paredes acristaladas de la entrada hacia el interior del predio. Una serie de cuerpos de edificios, de los cuales alcanzaba a divisar tres, estaban rodeados de zonas parquizadas, caminos cuidados y enormes y añosos árboles. Traté de compaginar en mi cabeza aquella imagen del libro de Miguel Bonasso (Recuerdos de la muerte) en el que el escritor _que antes integraba alguno de los grupos guerrilleros de los 70´_ describe los horrores y algunas de las historias que se vivían allí, con esta imagen cuasi bucólica que contemplaba ahora. Porque mientras leía el libro también se mezclaban en mi cabeza esas imágenes exteriores  que, cientos de veces, había contemplado al pasar por Avenida del Libertador. O aquellas otras de la ESMA vista desde la entrada al Club Ciudad de Buenos Aires _ubicado a la derecha del predio_ al que con frecuencia concurríamos con mi familia y amigos a disfrutar de un asado al aire libre bajo los árboles del parque. ¡Qué lejos de aquellas escenas pasatistas y hasta divertidas estaban las terroríficas escenas que la ESMA ocultaba tras sus rejas, sus parques y sus prolijos edificios! Las imágenes del horror, el sufrimiento, el encierro, las torturas, la degradación de los seres humanos que habían pasado por ese emblema de la Dictadura y que el libro tan bien describía, habían sido mucho más potentes que las del espacio abierto, prolijo y arbolado. Un lugar que, desde afuera, como los sepulcros blanqueados de los que hablaba Jesús para referirse a los fariseos, era sólo apariencia de normalidad y armonía. Adentro reinaba la muerte.
Pero la memoria me hizo otras jugarretas. Cuando ingresaba a uno de los espacios reconvertidos del predio (el Espacio para la Memoria) para ver la exposición dedicada a recordar al ex presidente Néstor Kirchner (Néstor por todos), otra andanada de imágenes se me vino encima: pulcros, limpios, impecables “como una patena” (tal como decía la Madre Superiora) los pasillos, las escaleras, vacíos en ese momento, trajeron esta vez a mi memoria imágenes del colegio de mi infancia: otra cárcel de apariencia perfecta, otra tumba como sepulcro blanqueado, y sentí que, a pesar de los muchos años transcurridos, la presencia cercana de mis amigos era el ancla con la cual los afectos y la alegría del hermoso momento compartido, ahuyentaban los malignos fantasmas. Me doy cuenta ahora que jamás habría podido ir a ese lugar sola. Los fantasmas de la memoria pueden llegar a ser demasiado crueles para alguien indefenso.
Pero los fantasmas no fueron sólo míos. El horror que la ESMA ocultaba tras sus blancas paredes hoy fue exorcizado por un mar de vida: la actual ex ESMA alberga centros culturales, lugares de expresión artística, bibliotecas, museos… Sus impecables edificios ahora son, además, lugares donde caminan, corren, viven, cantan y ríen, se expresan y se sienten libres miles de personas. Y también está la MEMORIA, porque entre las muchas actividades que allí tienen lugar, están los archivos, y los documentos, y las visitas que muestran, además, los principales lugares del horror. El antiguo Casino de Oficiales, por ejemplo, fue el lugar de concentración, tortura y exterminio de alrededor de 5.000 hombres y mujeres, la mayoría de los cuales se encuentra todavía desaparecidos. El lugar fue declarado Monumento Histórico Nacional, y puede ser recorrido mediante visitas guiadas. Es el testimonio material de los crímenes de lesa humanidad allí perpetrados. Porque no se trata de olvidar y de borrar, sino de recordar y rescatar, pero para sanar, para echar a los demonios y poner en su lugar la vida y la esperanza. 
En eso se ha transformado ahora la ESMA. Eso es lo que, las personas que respetamos la vida y los derechos de todos, queremos que sea.















Organismos que funcionan actualmente en la ex ESMA: 
  • Archivo Nacional de la Memoria (ANM).
  •  Casa de la Militancia. Hijos e Hijas por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio (H.I.J.O.S.)
  • Casa Nuestros hijos. La vida y la esperanza. Madres de Plaza de Mayo: línea fundadora.
  • Casa por la identidad: Abuelas de Plaza de Mayo.
  • Centro Cultural de la Memoria: Haroldo Conti.
  • Centro Internacional para la promoción de los DDHH, auspiciado por la UNESCO.
  • Educ.ar SE: canal Encuentro, canal Paka Paka, Tecnópolis TV.
  • Espacio cultural Nuestros Hijos (ECuNHi). Fundación Madres de Plaza de Mayo.
  • Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.
  • Iniciativa latinoamericana para la identificación de Personas Desaparecidas.
  • Instituto de Políticas Públicas en DDHH del MERCOSUR.
  • Instituto Espacio para la Memoria (IEM).        
Más información sobre el funcionamiento actual de la ex ESMA en:
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