2 de Septiembre de 2021

2 de Septiembre de 2021
La Plaza del Amor
Hay una REALIDAD que los diarios NUNCA te van a contar porque no sirve a sus intereses.// El acceso a la INFORMACIÓN es un Derecho Humano: el gobierno que no respete ese Derecho, no respeta la DEMOCRACIA.
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martes, 17 de julio de 2018

Emergencia informativa: los despedidos de Telam y las primeras víctimas del macrismo.


Argentina es un país en EMERGENCIA... A esta altura son muy pocos los que todavía no se dieron cuenta.
La Justicia está en emergencia, cooptada por el Poder Real que le dicta, en áreas claves, a quiénes procesar y detener, a quiénes investigar, y porque, tampoco ya nadie lo duda, los cañones claves de ese Poder Judicial cooptado apuntan a dirigentes y ex funcionarios del gobierno kirchnerista.
El trabajo está en emergencia, las jubilaciones, el poder adquisitivo de los salarios, las paritarias, la industria nacional, la soberanía, EL PAÍS todo.
Pero una de las áreas claves de nuestra vida democrática que más revela la EMERGENCIA es la comunicación, a cargo del periodismo, los medios grandes y los que pelean para sostener su tarea de informar aprovechando cualquier plataforma y cualquier resquicio. Es la pelea entre los pequeños David y el gigante Goliat donde, de vez en cuando, David obtiene alguna pequeña victoria, temporal o parcial, pero victoria al fin. Pero Goliat no se rinde, insiste y se resiste a caer.

A poco de reiniciadas las relaciones carnales con el Fondo Monetario Internacional luego del desastroso manejo financiero del gobierno macrista, se retomó el viejo modus operandi de los gobiernos neoliberales: achicar el Estado despidiendo empleados y desapareciendo de a poco organismos oficiales. Con un ingrediente casi inédito en períodos similares: la persecución ideológica de los agentes y la demonización de la expresión política de los mismos. Con el disfraz de la "modernización" y la adaptación a los tiempos, muchos de los 357 despedidos de la Agencia Nacional de Noticias Telam recibieron de parte de la dirección de Medios la acusación (?) de ser kirchneristas infiltrados en la Agencia, "delito grave" si los hay: desde la asunción del gobierno Cambiemos, la estigmatización de quienes adscriben o apoyan a ese espacio político sufren la carga de ser tildados de delincuentes, chorros, choriplaneros, ñoquis y cómplices de un gobierno corrupto, entre otras lindezas. (1) Pero esta vez, la cacería de kirchneristas y los despidos en general en la agencia de noticias obtuvo amplio rechazo en variados sectores de la sociedad. Los despedidos recibieron el apoyo casi unánime de otros colegas del periodismo pero también de múltiples organizaciones sociales, sindicales, políticas y religiosas. Todo el mundo se embanderó con el cartel "Todos somos Telam", o "No a los despidos en Telam", etc. haciéndose eco de un reclamo no solo laboral (lo que  no es poco en la era Cambiemos) sino de la denuncia por el ataque a la libertad de expresión de los despedidos y por el significado de vulnerar a la única agencia oficial de noticias, con sedes en todo el país y hacia el exterior. Atacar a la agencia Telam significa nada menos que dejar en manos de los pulpos mediáticos (encabezados por el Grupo Clarín y su jefe Magnetto) el manejo casi absoluto de la información oficial. Con la protección mediática que el gobierno de Macri tiene, atacar a la agencia Telam no hace más que confirmar la intención de que NADA que no convenga al gobierno de Macri será publicado o informado. La EMERGENCIA INFORMATIVA está más que sellada.

Sin embargo, la tarea predatoria de este gobierno y su lugarteniente Lombardi contra los medios públicos y los y las periodistas que trabajaban en ellos no es nueva. Casi apenas asumido Mauricio Macri, las primeras víctimas de la persecución ideológica fueron los y las periodistas del programa televisivo 678 y los de Radio Nacional. Acusados de fanáticos kirchneristas, de cobrar sueldos exorbitantes del Estado, de ser mantenidos por los impuestos "que pagamos todos", odiados por otros periodistas a los cuales 678 había desenmascarado, así como los mecanismos pocas veces develados antes de la manipulación mediática, su único pecado era adscribir a una ideología política (la oficial) sin disimulos y sobre todo, SIN MENTIRAS ni subterfugios. Sin el disfraz de "independientes" como se autodenominaban todos los periodistas que trabajaban en medios opositores al gobierno, que en lugar de actuar como periodistas no hacían más que "operar" con mentiras y tergiversaciones, con absoluto desprecio por la verdad y negando a sus audiencias la información relevante para ellos, porque no era funcional a sus intereses. El ataque del Grupo Clarín al gobierno de Cristina Kirchner (iniciado incluso antes que asumiera: Magnetto le hizo saber a Néstor Kirchner que NO QUERÍA que Cristina fuera candidata a presidenta) recrudeció con la crisis de la Resolución 125 en 2008 (3) pero continuó hasta el final de su mandato. "Hicimos PERIODISMO DE GUERRA" admitió uno de sus directivos. A confesión de parte... (2) La persecución ideológica y el macartismo empezó allí, y los y las periodistas de esos medios, televisivo y radial, fueron blanco del escarnio tanto en los medios oficialistas macristas como en el resto de la sociedad. Y luego se extendió a otros organismos oficiales, siempre con la excusa de "limpiar la grasa militante" (como dijo el impresentable ministro de finanzas de ese momento, el facilitador de evasores de la JP Morgan, Prat Gay, pero dando lugar a que el gobierno pusiera en reemplazo de ellos a sus propios militantes, sin probada idoneidad para sus cargos, en cargos estrafalarios inventados y con sueldos también estrafalarios. Con lo cual quedó en evidencia que lo de "achicar el Estado" para eliminar gastos innecesarios y modernizarlo no eran más que excusas mentirosas, como tantas que se fueron revelando hasta hoy. 
Programa 678, emitido por la TV Pública durante el gobierno de CFK.
Lo diferente de éste momento de los despidos en Telam respecto de los despedidos de 678 y Radio Nacional hace 2 años fue el apoyo y el acompañamiento de amplios sectores de la sociedad. En aquel momento, los echados de esos medios públicos entraron a formar parte de "listas negras", siniestra modalidad de otros oscuros tiempos de la Argentina, y muchos de ellos están todavía prohibidos: Sandra Russo, Luciano Galende, Carlos Barragán, Jorge Halperín, Roberto Caballero, Cynthia García, Mariana Moyano, Nora Veiras entre otros, se convirtieron en portadores de la "mancha venenosa". Algunos abrieron su propia plataforma, otros recurrieron a YouTube, algunos fueron de a poco entrando en otros medios no oficialistas, Galende recién este año retomó su programa de radio en una ciudad del Sur, Zapala, gracias a una intendenta kirchnerista. Otras veces, lograron trabajar en un programa de radio, por ejemplo, y al poco tiempo eran despedidos por diferentes "motivos" o con excusas "presupuestarias"... Así desaparecieron programas de TV y de radio como si un tsunami hubiera arrasado con todo. En ese momento, ninguno de esos periodistas recibió tanta solidaridad y apoyo de sus colegas y organizaciones sociales, políticas y sindicales como ahora recibieron los trabajadores de Telam. Duele que haya faltado ese apoyo, duele que, periodistas tan respetados y queridos como eran (son) ello/as, hayan sido dejados de lado como enfermos contagiosos, y solamente recibían el cariño de muchos seguidores que masivamente se juntaban en aquellas "plazas militantes" que querían escucharlos y verlos, pero el resto de la sociedad se apartó de ellos. 
Y hacían falta: HACEN FALTA... No es casualidad que muchos los sigamos a todas partes, en radio, en medios gráficos, en youtube o en la tele, si es que aparecen por allí alguna vez. Pero la gran mayoría de los que integran la "lista negra" casi nunca aparecen en la tele. Pareciera que una mano siniestra los hubiera suprimido como si no existieran; son los "desaparecidos" del universo simbólico de los medios, que quienes los queremos nos empeñamos en mantener vivos y expresándose. Porque somos nosotros quienes los necesitamos a ellos.

Porque, a diferencia de tanto/as periodistas oficialistas de Macri-Magnetto, no mienten ni ocultan información, no se disfrazan de lo que no son, no ocultan sus prefererencias ideológicas, al contrario, las sostienen y las defienden, contra viento y marea. 
Porque a diferencia de los eran oficialistas con el kirchnerismo y se metamorfosearon de "moderados" cuando los vientos cambiaron de dirección, ellos siguen siendo nacionales y populares, compañeros y compañeras, y no les da vergüenza decirlo.
Y porque a diferencia de los y las periodistas "ecuánimes" y "objetivos" no se creen con una supuesta superioridad moral que les hace mirar "desde arriba" a otros colegas porque ellos siempre fueron "críticos", aunque nunca se jugaron del todo, los cultores del "porlasdudismo" y del "todos son lo mismo" entonces hoy critican los desastres del gobierno pero antes se atajan con el "también criticamos al kirchnerismo", ubicados en una "saludable tibieza" que siempre los resguarda haciendo que, cualquiera sea quien gobierne, ellos siempre tendrán trabajo.

El periodismo que yo elijo es el de Moreno (Mariano) y Rodolfo Walsh, el que se juega por sus convicciones, que las defiende, que las expone y las manifiesta en todo lo que dice o escribe, aunque no lo haga de manera explícita todo el tiempo. Pero cuando los leemos o escuchamos sabemos DESDE DÓNDE nos habla, y sabemos que, más allá de lo que pase, sus ideas sobre el mundo que desea van a ser las mismas. Que se arriesga a las críticas de quienes no piensan como él pero es capaz de intercambiar ideas sin agredir ni ser obsecuente. Que pregunta y repregunta, que tiene como principal objetivo INFORMAR, porque sabe que la comunicación y el acceso a la información son un Derecho Humano y que, si los ciudadanos son privados de ese derecho, la Democracia es una farsa.

Este gobierno que censura, facilita la monstruosa concentración mediática del Grupo Clarín, que se oculta tras la pantalla que le fabrica ese mismo Grupo, que persigue a periodistas, cierra o desguaza medios oficiales, persigue a dueños de medios críticos mandándolos, incluso, a la cárcel para que otros se queden con sus medios por monedas (como hizo Clarín con David Graiver y Papel Prensa), que castiga o premia con pautas millonarias con el dinero DE TODOS para que periodistas lo cuiden y oculten sus trapisondas mientras se ensañan con ex funcionarios del gobierno anterior manipulando a parte del Poder Judicial, a este gobierno NO LE INTERESA que la información REAL llegue a todos, porque NO LE INTERESA LA DEMOCRACIA.
Tal vez por eso la movida de apoyo a Telam haya sido tan fuerte, mientras el apoyo a las primeras víctimas de Macri-Magnetto-Lombardi haya sido casi inexistente y recién ahora estén empezando a recuperar, muy lentamente, su espacio simbólico. Ojalá la conciencia sobre la EMERGENCIA INFORMATIVA haya calado hondo, y no sea tarde para recuperar la iniciativa que nos rescate del naufragio.
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lunes, 6 de junio de 2016

Día del periodista.

Que no se diga...
Que no se sepa...

Tiempos difíciles los que transcurrimos en la era Macri-PRO... Nunca mejor que estos tiempos para darnos cuenta del valor de la INFORMACIÓN. 
A partir del 10 de Diciembre, una de las primeras faenas de Mauricio Macri fue volar de un plumazo vía DNU los artículos más sensibles de la LSCA, como prenda de amor a su más fiel protector: Héctor Magnetto del Grupo Clarín. 
Luego vino la ola de despidos en los medios públicos, programas como 6,7,8, TVR, Duro de Domar, los programas de Radio Nacional y otros, con la excusa de que los periodistas eran militantes, o ñoquis, o tenían contratos precarios... La misma excusa con la cual echaron a la calle a tantos trabajadores de organismos estatales... También cerraron medios gráficos, diarios y revistas, así como medios y programas privados, de radio y TV, achicando temerariamente las posibilidades de expresión de muchos profesionales del periodismo.
A ello se sumó una feroz campaña difamatoria, macartista y demonizadora de todos y todas lo/as periodistas que tuvieran simpatía, filiación o comulgaran con las ideas que sostenía el Proyecto Nacional y Popular... Incluida la persecución ideológica en sus perfiles a través de las redes sociales, como la revelada por la directora de Radio Nacional al periodista Jorge Halperín ("Te revisamos el Twitter"...).
Pero en el fragor de la batalla Anti K, la mayoría se olvidó de mencionar a los segundos perjudicados de este modus operandi atropellador PRO: los televidentes, los lectores, los oyentes que recibían información de esos medios y periodistas. Las audiencias abandonaron masivamente canales como, por ej. la TV pública (canal 7) y Radio Nacional, que ahora sumaron puestos para periodistas afines al gobierno, en los lugares de donde desplazaron a profesionales K... Sentimos que esos medios ya no nos representan...

Cuando pensamos en quienes reciben o dejan de recibir INFORMACIÓN, olvidamos que el Derecho a la Información es un Derecho Humano consagrado en muchos ámbitos internacionales (*), con resoluciones que el país adoptó e incluyó, obligándose a cumplir. Pero también lo olvidan muchas veces los mismos periodistas... Cierto ombliguismo y un microclima donde a veces el firmamento mediático los hace ver más brillantes de lo que son, algunos olvidan su rol de servidores en el mejor sentido de la palabra: son portadores de un bien que sus seguidores valoran y necesitan, no los poseedores de un valor que pueden manejar como una mercancía. Afortunadamente para nosotros, los ciudadanos de a pie, muchos periodistas tienen clara esta tarea, y demuestran con ella el respeto hacia aquellos a los que se dirigen.
En estos días se está debatiendo un polémico artículo incluido en la Ley ómnibus que el macrismo envió al Congreso (blanqueo de capitales, reparación histórica a jubilados, ley de coparticipación, etc.): se trata del Artículo 85 que dice: 

Los magistrados, funcionarios judiciales o dependientes de la Administración Federal de Ingresos Públicos, los declarantes del Título I del Libro II de la presente y terceros que divulguen o reproduzcan documentación o información de cualquier modo relacionada con las declaraciones voluntarias y excepcionales reguladas por esta ley incurrirán en la pena prevista por el artículo 157 del Código Penal. Los terceros mencionados precedentemente incurrirán, además, en una multa igual al valor de los bienes exteriorizados por aquel que hubiera realizado la declaración voluntaria y excepcional que se hubiera revelado o divulgado o cuyos hechos, actuaciones, documentos, datos o información se hubiera revelado o divulgado.

Por supuesto los profesionales del periodismo no hicieron esperar su respuesta, y desde que se conoció el citado artículo no se para de hablar del tema. Y con toda razón... La libertad de expresión que tanto pretendía resguardar la LSCA promoviendo la pluralidad de voces y la desconcentración mediática, haber eliminado la pena de "calumnias e injurias" en la era kirchnerista, iban en ese sentido. En la era Macri, la libertad de expresión y el derecho a la información de todos los ciudadanos van en sentido contrario. Algunos comentaban que, seguramente y como hizo con otros proyectos de ley, el macrismo lanza un proyecto de máxima para luego negociar y retroceder cuando no puede imponerse. Sin embargo, este artículo tiene un antecedente reciente: el ex director de AFIP, Ricardo Echegaray (ahora en la Auditoría General de la Nación) fue procesado (y con esa excusa, apartado de su cargo) por haber difundido información revelada sobre 4040 cuentas de evasores argentinos en Suiza, en acuerdo con el gob. de Francia, y a través de la filtración realizada por un ex funcionario del banco HSBC de Suiza: Hervé Falciani (**). El actual ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, estaba en la lista de los denunciados por haber "facilitado" la evasión siendo apoderado de la familia Fortabat, pero denunció a Echegaray por esta revelación. Es curioso que el macrismo haya utilizado este procesamiento como excusa para desplazar a Echegaray, siendo que el mismo no está firme, mientras que sí está firme (confirmado por la Corte Suprema) el procesamiento de Federico Sturzenegger (titular del Banco Central) por el Megacanje (***). Y es más curioso (o contradictorio, o hipócrita) que se procese a un funcionario por haber brindado información sobre conductas delictivas de personajes importantes del país, sobre todo en el contexto en el que, con la excusa de una supuesta CRISIS dejada por el gobierno anterior, se realiza el más feroz ajuste sobre la población, y con el discurso de terminar con la corrupción y buscar la "transparencia". 

Enancado en ese procesamiento por revelar información sensible, el Art. 85 del Proyecto macrista pretende transformar en ley una prohibición, una mordaza, para que nadie se atreva a informar sobre los posibles delitos de evasión, justamente cuando se discutirá una Ley de Blanqueo de capitales, con otra excusa: pagar sentencias de juicios a jubilados (la reparación histórica, que le dicen) cuando la realidad es la necesidad de hacer ingresar como sea la famosa "lluvia de dólares" que nunca se produjo luego del pago a los Buitres ni con la devaluación grosera de diciembre.

Sin embargo, la mayor preocupación de estas movidas anti libertad de expresión que el periodismo toma como bandera, tiene un objetivo mayor, y que va de la mano de la libertad de expresión: se trata del DERECHO a estar INFORMADO que tiene la ciudadanía, del Derecho al Acceso a la Información. No son los periodistas a quienes interesa amordazar el Poder Real; son los ciudadanos INFORMADOS a quienes les temen. La faena vergonzosa de DESINFORMACIÓN del Grupo Clarín y su cerco mediático hacia numerosas audiencias, es la prueba irrefutable. No quieren que la ciudadanía esté informada porque de lo contrario, el caudal político que el macrismo necesita para continuar su expoliación, su entrega y su corrupción, desaparecería... El silencio cómplice de medios como Clarín y en menor medida, La Nación, sobre el tema Panamá Papers, con revelaciones sobre las empresas offshore del Presidente, su familia, amigos y funcionarios, no es más que la prueba de cómo el blindaje mediático protege las políticas destructivas del macrismo. Mentes sensibles a la manipulación son, todavía, víctimas de esa desinformación y continúan apoyando esas políticas a pesar de ser los directamente perjudicados. La desinformación junto con la demonización de la gestión de Cristina Fernández de Kirchner como chivo expiatorio, cierran el combo.
Tan importante es la INFORMACIÓN que el blindaje mediático tapa, que muchos periodistas, que se sienten amenazados por la posibilidad del citado Art. 85, sólo hablan del cercenamiento a la libertad de expresión, pero olvidan del derecho de los ciudadanos a estar informados como la OTRA PATA de ese par: los periodistas no existirían si no tuvieran información para dar A los ciudadanos. Y tan grave es a veces ese olvido que, periodistas estrella como Hugo Alconada Mon del diario La Nación (que tanto publicó sobre la supuesta corrupción K durante los gobiernos kirchneristas), miembro del consorcio ICIJ que recibió la información sobre los Panamá Papers donde salieron a la luz las empresas offshore del Presiente Macri, eligió respetar la "cláusula de confidencialidad" para difundir la información: teniendo datos sensibles que podrían haber cambiado el resultado electoral, los reveló recién en el mes de Abril, y luego que la misma explotó en medios extranjeros. (****)
Mañana 7 de Junio es el día del Periodista. En estos tiempos difíciles de cierres de medios, censura a periodistas, acallamiento de voces disidentes, estigmatización y macartismo a quienes piensan diferente al régimen PRO, el cerco mediático de protección a Mauricio Macri y sus políticas, la labor de muchos periodistas valientes que se juegan por informar sin abandonar sus convicciones es fundamental, pero no sólo por la propia necesidad de estos profesionales por expresarse e informar con libertad, sino por el rol vital que tienen por brindar esa información a los ciudadanos que la buscan y necesitan, para que su derecho sea respetado. 

La libertad de expresión va de la mano con el derecho de la ciudadanía a estar informada.

En el día del Periodista, que ninguno lo olvide.
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domingo, 8 de junio de 2014

Ya no tengo estómago...


 “Ya no tengo estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo”. 
CLAUDIO DIAZ: POR QUÉ RENUNCIÉ A CLARÍN.
 
Por Claudio Diaz

Este viernes será mi último día de trabajo en el querido Zonal Morón/Ituzaingó.
 
He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejercía y, como es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante mis siete años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con los que compartí muchas tardes entretenidas.
 
Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro.
 
A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.
 
Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN.
 
En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.
 
La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata.
 
Y hasta la consideré razonable.
 
Es más: a uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde mi punto de vista- sostienen un discurso “progresista” pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.
 
Hasta ahí todo bien.
 
Lo que siguió después es distinto.
 
Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”.
 
Una estupidez, realmente.
 
Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana..
 
No dieron argumento alguno para justificar la negativa. 
 
La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre.
 
Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra.
 
Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.
 
Quiero decir: hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse.
 
En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.
 
Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios, ¡todavía tengo vergüenza!
 
Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo. 
 
A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo.
 
Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias, siendo que en todas las redacciones del Grupo se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.
 
Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria.
 
Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.
 
Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea.

Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión, ¿por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión?
 
Tengo otras cosas para decirle a usted y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): la demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias.
 
Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un partido político o de un espacio ideológico.
 
En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente…
 
En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro.
 
Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.
 
Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría.
 
¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!  
 
La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el peronismo.
 
Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los jóvenes de la Cámpora ni tampoco con sus “grupos de choque”.
 
La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos siete años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón.
 
Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer…: no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.    
 
A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy.
 
Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.
 
Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.
 
Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva.
 
Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen.
 
CD/
(Leído por el periodista César Litvin en el programa "El gato escaldado", en AM750, el 8/6/2014, en homenaje por el Día del Periodista).
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¿Quién era Claudio  Díaz?

Claudio Diaz es un periodista fuera de lo común. Yo diría un hombre y un periodista excepcional. Triunfador en aquel ODOL Pregunta de Cacho Fontana, cuando tenía 12 años contestando sobre “Selecciones Nacionales de Fútbol”, le compró a su mamá la casa familiar con el millón de pesos ganados. Fundador de la FM Haedo con los Centros Culturales Discepolo y Jauretche de esa localidad, fue el Secretario de redacción de la famosa revista “Jotapé” de los ´80s. También fue ganador del “Martín Fierro” como integrante del equipo periodístico de radio Mitre y tuvo la responsabilidad de organizar la Red Informativa de TE LE FE con un excelente equipo de profesionales y luego el Noticiero de  TE LE FE Noticias. Autor del “Manual del Antiperonismo Ilustrado” lo presentó en “El General” con el prologo y la presencia de Mario Oporto. Amigo del legendario “Gato” Carbone que fuera director de “Linea” y “El Despertador” Claudio Diaz fue colaborador en la revista “El Periodista” En gráfica trabajo en “Cronica”, “La Razón” y des+-de el 2001 en el diario Clarín. Realizo la comulación del libro “La Prensa Canalla” (El Cid editor) y con Antonio Zucco escribió “La ultraderecha argentina” (editorial Contrapunto). En 1989 ganó el premio latinoamericano de periodismo José Marti por una serie de articulos publicadios en la Razon sobre las sectas evangélicas financiadas por los Estados Unidos. Por esa investigación viajó a Cuba y fue recibido en persona por Fidel Castro. Hincha de Boca y Deportivo Morón, escribió en el libro “A LA BOCA” varios trabajos sobre la trayectoria de 100 idolos del Club zeneixe y “Morón el Grito Nuestro de cada Sabado” que refiere a la historia de ese Club futbolero. Uno de mis orgullos personales, las cosas valiosas que uno siente en la vida como un galardón, fue su dedicatoria en la primera página de su excelente libro “Manual del Antiperonismo ilustrado” donde describe inteligente y sanamente a la mentirosa “progresía” antiperonista. Allí me decía entre otras cosas: “Porque al lado tuyo aprendí a conocer al peronismo…y otras cosas que me sirvieron para crecer en la vida…” Este acto suyo me muestra la clase de madera con que ha sido construido. Para nosotros, los compañeros, sus admiradores del barrio, su gesto de “asco” nos devuelve la dignidad de practicar el periodismo y el peronismo. MARTIN GARCIA / NAC&POP  
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viernes, 6 de junio de 2014

7 de Junio: buen día para hablar de...periodismo...

(Publicado en el diario La Nación el 19 de Agosto de 2001):
 
"De la dignidad, de la libertad, de la justicia y de la belleza. ¿De qué debe hablarnos el periodismo si no es de esos valores? ¿Qué clase de servicio sería simplemente informar, por más que el punto de partida, su esencia, sea justamente contarnos qué sucede?
Son aquellos los valores que hacen del periodismo una de las manifestaciones esenciales de la vida. En la forma de obtener y ofrecer la información, en su independencia y objetividad frente a los hechos, en la ética por la que da claro testimonio de los principios enunciados y en la jerarquía a la que eleva la palabra, se tiene una respuesta para una tarea que no es exagerado considerar una misión. Cada vez que se imprime un diario o se abre un micrófono, nada puede estar por encima de lo que _como en el arte, la política o la filosofía_ es la máxima de las aspiraciones: ese hombre justo, culto, libre, digno y...posible.

En cada línea, en el tono y la imagen elegida, el periodista anuncia su camino. Allí están los valores esperando que, como a un somnoliento, los despierten. Cuando se exaltan la grosería, la obscenidad, o se establece un culto al éxito, al dinero fácil, como ocurrió en los últimos diez años de la Argentina, se pone de pie un conjunto de monstruos que devoran los sueños de una sociedad, aquellos ideales en los que razones de identidad, cultura, historia, han sido parte de un acuerdo que debe ser honrado.
Independientemente de la dolorosa involución producida en los mecanismos que hacen a su credibilidad _multimedios, empresas periodísticas que incursionaron en otras actividades y defienden esos nuevos intereses a costa de su credibilidad, o, en el sentido inverso, la irrupción en el periodismo de empresas cuyos orígenes y propósitos han sido siempre otros_, puede decirse que el periodismo escrito y las radios no se alejaron de los valores que más profundamente fueron socavados en ese doloroso período_ si podemos prescindir para el análisis, nada menos que de las heridas señaladas_. Las agresiones más tenaces tuvieron su centro en la televisión. Igual que la lava de un volcán desatado, la estética de la televisión invadió, arrasó, cubrió y finalmente paralizó, como las formas humanas de Pompeya, las formas y los contenidos de la cultura.
El desprecio por la palabra, la tolerancia de una institución profundamente corrupta como fue en esos años el Comfer, la obscenidad en todas sus formas, y la sacralización del rating, establecieron sin sutilezas, de una manera violenta, autoritaria, sin controles de ninguna especie, las pautas de los tiempos futuros, dando la sensación de que sus dominios se extenderán mucho más allá de lo que hoy acordamos como posible.
No son tolerables las avalanchas de los periodistas ante un entrevistado, su estilo decididamente grosero, irrespetuoso, la agresividad entre sus propios colegas, lo ininteligible de sus demandas, la actitud impiadosa ante presuntos culpables. Quienes alientan ese comportamiento, los gerentes de noticias, los productores, los dueños de los canales, son los responsables de la ausencia de ética, de esa estética en la que  la suciedad del conjunto es lo que sobresale.

Tener una responsabilidad en los medios es una maravillosa invitación a luchar desde esa trinchera por un mundo mejor, por un hombre cuyo nivel cultural no decaiga cada día, por mejorar la estructura de pensamiento de los oyentes, por sostener como insustituibles valores como el trabajo, la decencia, la honestidad, la dignidad, la libertad. Acaba de encenderse la luz de la cámara, la palabra AIRE anuncia que se está hablando para dos o para miles de personas _es lo mismo_ y el periodista se ha lanzado a la aventura de una idea. De la belleza a la que se atreva, del aprecio por una metáfora, de su sinceridad, del testimonio que ofrezca de sus dichos, del esfuerzo que haya realizado por ser independiente, de lo claro que resulta desde qué vereda del pensamiento está ofreciendo su discurso, del respeto por el destinatario de sus dichos y de la valentía que lo impulse para nombrar lo innombrable, depende su éxito. No en el rating. En lo más profundo de su corazón.
La llegada de los multimedios, el acceso de las empresas a intereses de índole completamente ajena al periodismo _que las llevan a defender a estos últimos con aquéllas_ la irrupción en el control de ciertos medios de otro tipo de empresas que no tienen su origen en el periodismo, han provocado un daño difícil de reparar a su credibilidad."
Víctor Hugo Morales
"Entrevista con el diablo. Relato de una época de política, periodismo y poder". 2014
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sábado, 25 de enero de 2014

Rodolfo Walsh: escritor y PERIODISTA.

Hace pocos días, en relación con la muerte del poeta Juan Gelman, muchos lo recordaron con admiración y auténtico reconocimiento. Otros prefirieron "olvidar" su pasado comprometido y jugado como parte de Montoneros, y otros eligieron "pasarle factura" por ese mismo pasado. Como ese olvidable periodista (?) cuyo nombre olvidé, que dado el prestigio y el reconocimiento que su figura ganó, no pudo soslayar elogiarlo como poeta, pero reprochándole no haberse arrepentido de los muertos por la guerrilla montonera. En fin. Miserias de la mediocridad... En mi caso, preferí recordar un momento de ese pasado montonero, aquél en el que, sus convicciones e ideales quedan intactos, frente al desvarío de las cúpulas, y elige abandonar la agrupación guerrillera (ver post Juan Gelman: carta a Rodolfo Puiggrós).

Con Rodolfo Walsh pasa algo parecido: es una piedra en el zapato que no pueden detenerse a sacar. Es tan grande su figura de escritor y periodista talentoso y a la vez comprometido que, más que un modelo, es para ellos un reproche. ¿Qué verían hoy ciertos periodistas si se miraran en el reflejo de Rodolfo Walsh? Seguramente lo más parecido al retrato que Dorian Gray escondía en el desván... Entonces prefieren hacer de cuenta que nunca existió...Cómo no recordar, en estos tiempos de periodismo corporativo, a un vacilante abogado pretendiendo convencer a la Corte Suprema (Audiencias por la LSCA) de la "necesidad" de tener poder, para no perder libertad de prensa, frente a un gobierno elegido democráticamente. Tal es la manera en que el poder corpomediático oculta su "necesidad" de manejar al poder político para que favorezca sus intereses. Qué lejos está ese tipo de periodismo de aquél que ejercía Rodolfo Walsh. Y qué cerca están las minorías dominantes que Walsh criticaba (y trataba de combatir con su palabra), de esto que, todavía hoy, llamamos "periodismo".

Para su libro "El oficio de Periodista"(*),  Julio Ferrer entrevistó a figuras respetadas y valiosas del periodismo, como Osvaldo Bayer, Stella Calloni, Eduardo Jozami y Rogelio García Lupo entre otros. Dice en su Presentación:

"Cabe señalar un aspecto en donde todos los entrevistados coinciden, en nombrar a Rodolfo Walsh como un ejemplo de periodista, por su rigurosidad profesional y ética periodística; señalando dos momentos de su vida trascendentales para el periodismo universal: su libro "Operación masacre" (**) (de 1957), la investigación que deja al descubierto la barbarie de la "Revolución Libertadora", con los fusilamientos de militantes de la resistencia peronista inermes en un basural de José León Suárez. Y en la "Carta abierta de un escritor a la Junta Militar" (fechada el 24 de Marzo de 1977, a un año del golpe, escrita y despachada por correo al día siguiente, sabiendo que ningún medio argentino la iba a publicar.), en donde denuncia de una manera irrefutable el plan sistemático de exterminio de la dictadura militar en su primer nefasto año de vida. El 25 de Marzo de 1977, día en que Walsh hacía circular ese documento a la sociedad, caía en combate contra una patota de mercenarios de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada)."

En una de las entrevistas para el libro, dice la periodista Stella Calloni:

"Rodolfo Walsh creo que no ha sido superado.(...) Es un modelo para siempre del periodismo nacional y mundial, y en él nombro a otros admirables periodistas argentinos, cronistas insuperables, pero no quiero dejar nadie por fuera por eso hago la síntesis en Walsh. Ese nombre los contiene a todos".


Dice Rodolfo Walsh en la Introducción de la 1ª edición del libro Operación Masacre, en Marzo de 1957:

"La primera noticia sobre la masacre de José León Suárez llegó a mis oídos en la forma más casual, el 18 de Diciembre de 1956. Era una versión imprecisa, propia del lugar _un café_ en que la oí formulada. De ella se desprendía que un presunto fusilado durante el motín peronista del 9 y 10 de ese año sobrevivía y no estaba en la cárcel."
Y luego en el prólogo para la edición del libro, en Julio de 1957:

"Operación masacre" apareció publicada en la revista Mayoría, del 27 de Mayo al 27 de Julio de 1957: un total de nueve notas. Los hechos que relato ya habían sido tratados por mí en el periódico "Revolución nacional", en media docena de artículos publicados entre el 15 de enero y fines de marzo de 1957."

El "fusilado que vivía" era Juan Carlos Livraga, y después con el correr de la investigación, se supo que había otros más: Miguel Ángel Giunta, Horacio di Chiano, el ex suboficial Gavino, Julio Troxler, Reinaldo Benavídez y Rogelio Díaz: siete en total. Pero de todos ellos, el único, entre sobrevivientes o familiares de las víctimas, que se atreverá a presentarse para que se haga justicia, será Juan Carlos Livraga. Los que no corrieron la misma suerte son los que sí fueron fusilados, y cuyos restos se encuentran en cementerios de Boulogne, San Martín, Olivos y Chacarita: Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez, Carlos Lizaso y Mario Brión. Los hechos que se relatan a partir de las investigaciones son simultáneos al levantamiento de los Grales. Valle y Tanco quienes, a través de una Proclama, justificaban el alzamiento contra el régimen. El motín fue sofocado, Valle fusilado y un total de 27 ejecuciones fueron el saldo entre los sublevados.
El Jefe de Policía de la provincia de Buenos Aires, teniente coronel (R) Desiderio A. Fernández Suárez había ordenado el fusilamiento de los civiles detenidos. Pero no salió como esperaba, quedaron varios para contarlos, y ante la investigación de los hechos (que el gobierno de la Revolución Libertadora negaba o desfiguraba), Fernández Suárez terminó confesando, y los hechos investigados quedaron probados en forma definitiva:

-Que el 9 de junio de 1956 detuvo personalmente a un grupo de hombres entre los que estaba Livraga.
-Que la detención de esos hombres se produjo a las 23 hs. del 9 de Junio, es decir, una hora y media antes de promulgarse la Ley Marcial.
-Que esos hombres no habían participado en el motín.
-Que esos hombres no opusieron ninguna clase de resistencia al arresto.
-Que a la madrugada esos hombres fueron fusilados "por orden del Poder Ejecutivo", según Fernández Suárez.

Pero Fernández Suárez, con la complicidad de la justicia, de sus colegas militares y del gobierno de Aramburu, no es acusado ni juzgado. La investigación de Rodolfo Walsh centrada principalmente en la figura de Livraga (el Expediente Livraga), demuestra cómo, un grupo de personas fueron detenidas (y algunas fusiladas) violándose todos sus derechos, escudándose en un decreto que todavía no existía. 
"No habrá ya malabarismos capaces de borrar la terrible evidencia de que el gobierno de la Revolución Libertadora aplicó retroactivamete, a hombres detenidos el 9 de junio, una ley marcial promulgada el 10 de junio. Y eso no es fusilamiento. Es un asesinato".

Y ya en el capítulo "Aramburu y el juicio histórico" (luego del secuestro a manos de un comando montonero y su posterior juicio y ejecución) dice Rodolfo Walsh:

"La matanza de junio ejemplifica pero no agota la perversidad de ese régimen. El gobierno de Aramburu encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga, arrasó la organización sindical. La tortura se masificó y se extendió a todo el país. El Decreto que prohíbe nombrar a Perón o la operación clandestina que arrebata el cadáver de su esposa, lo mutila y lo saca del país, son expresiones de un odio al que no escapan ni los objetos inanimados, sábanas y cubiertos de la Fundación incinerados y fundidos porque lleva estampado ese nombre que se concibe como demoníaco. Toda una obra social se destruye, se llega a segar piscinas populares que evocan el "hecho maldito", el humanismo liberal retrocede a fondos medievales: pocas veces se ha visto aquí ese odio, pocas veces se han enfrentado con tanta claridad dos clases sociales.
Pero si este género de violencia pone al descubierto la verdadera sociedad argentina, fatalmente escindida, otra violencia menos espectacular y más perniciosa se instala en el país con Aramburu. Su gobierno modela la segunda "década infame", aparecen los Alzogaray, los Krieger, los Verrier que van a anudar prolijamente los lazos de la dependencia desatados durante el gobierno de Perón. La República Argentina, uno de los países con más baja inversión extranjera (5% del total invertido), que apenas remesaba anualmente al extranjero un dólar por habitante, empieza a gestionar esos préstamos que sólo benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a acumular esa deuda que hoy grava el 25% de nuestras exportaciones. Un solo decreto, el 13.125, despoja al país de 2.000 millones de dólares  en depósitos bancarios nacionalizados y los pone a disposición  de la banca internacional que ahora podrá controlar el crédito, estrangular a la pequeña industria y preparar el ingreso masivo de los grandes monopolios.
Quince años después será posible hacer el balance de esa política: un país dependiente y estancado, una clase obrera sumergida, una rebeldía que estalla por todas partes. Esa rebeldía alcanza finalmente a Aramburu, lo enfrenta con sus actos, paraliza la mano que firmaba empréstitos, proscripciones y fusilamientos".

Impresiona leer estas palabras por su vigencia, y por el coraje ético de un periodista como Rodolfo Walsh. Cuántas de sus afirmaciones pueden entenderse a la luz de este presente político y económico y de la historia que vivimos varias décadas atrás. Cuánto de ese antiguo odio todavía ensancha la brecha de esa sociedad escindida, y cómo podría perderse lo logrado, viendo cómo ya pasó. Las palabras de Walsh hoy, pueden darnos lecciones de historia para que aprendamos a no repetirla.

¡Que así sea!
 "Operación masacre". 
Versión cinematográfica completa, filmada por Jorge Cedrón en 1972.
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(*) "El oficio de periodista". Entrevistas, Julio Ferrer. (2010). Editorial Punto de Encuentro.
(**) "Operación masacre". Rodolfo Walsh (45º edición, Julio de 2013). Ediciones de la flor.
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