Cristina Fernández de Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner
Hay una REALIDAD que los diarios NUNCA te van a contar porque no sirve a sus intereses.// El acceso a la INFORMACIÓN es un Derecho Humano: el gobierno que no respete ese Derecho, no respeta la DEMOCRACIA.

martes, 17 de julio de 2018

Emergencia informativa: los despedidos de Telam y las primeras víctimas del macrismo.


Argentina es un país en EMERGENCIA... A esta altura son muy pocos los que todavía no se dieron cuenta.
La Justicia está en emergencia, cooptada por el Poder Real que le dicta, en áreas claves, a quiénes procesar y detener, a quiénes investigar, y porque, tampoco ya nadie lo duda, los cañones claves de ese Poder Judicial cooptado apuntan a dirigentes y ex funcionarios del gobierno kirchnerista.
El trabajo está en emergencia, las jubilaciones, el poder adquisitivo de los salarios, las paritarias, la industria nacional, la soberanía, EL PAÍS todo.
Pero una de las áreas claves de nuestra vida democrática que más revela la EMERGENCIA es la comunicación, a cargo del periodismo, los medios grandes y los que pelean para sostener su tarea de informar aprovechando cualquier plataforma y cualquier resquicio. Es la pelea entre los pequeños David y el gigante Goliat donde, de vez en cuando, David obtiene alguna pequeña victoria, temporal o parcial, pero victoria al fin. Pero Goliat no se rinde, insiste y se resiste a caer.

A poco de reiniciadas las relaciones carnales con el Fondo Monetario Internacional luego del desastroso manejo financiero del gobierno macrista, se retomó el viejo modus operandi de los gobiernos neoliberales: achicar el Estado despidiendo empleados y desapareciendo de a poco organismos oficiales. Con un ingrediente casi inédito en períodos similares: la persecución ideológica de los agentes y la demonización de la expresión política de los mismos. Con el disfraz de la "modernización" y la adaptación a los tiempos, muchos de los 357 despedidos de la Agencia Nacional de Noticias Telam recibieron de parte de la dirección de Medios la acusación (?) de ser kirchneristas infiltrados en la Agencia, "delito grave" si los hay: desde la asunción del gobierno Cambiemos, la estigmatización de quienes adscriben o apoyan a ese espacio político sufren la carga de ser tildados de delincuentes, chorros, choriplaneros, ñoquis y cómplices de un gobierno corrupto, entre otras lindezas. (1) Pero esta vez, la cacería de kirchneristas y los despidos en general en la agencia de noticias obtuvo amplio rechazo en variados sectores de la sociedad. Los despedidos recibieron el apoyo casi unánime de otros colegas del periodismo pero también de múltiples organizaciones sociales, sindicales, políticas y religiosas. Todo el mundo se embanderó con el cartel "Todos somos Telam", o "No a los despidos en Telam", etc. haciéndose eco de un reclamo no solo laboral (lo que  no es poco en la era Cambiemos) sino de la denuncia por el ataque a la libertad de expresión de los despedidos y por el significado de vulnerar a la única agencia oficial de noticias, con sedes en todo el país y hacia el exterior. Atacar a la agencia Telam significa nada menos que dejar en manos de los pulpos mediáticos (encabezados por el Grupo Clarín y su jefe Magnetto) el manejo casi absoluto de la información oficial. Con la protección mediática que el gobierno de Macri tiene, atacar a la agencia Telam no hace más que confirmar la intención de que NADA que no convenga al gobierno de Macri será publicado o informado. La EMERGENCIA INFORMATIVA está más que sellada.

Sin embargo, la tarea predatoria de este gobierno y su lugarteniente Lombardi contra los medios públicos y los y las periodistas que trabajaban en ellos no es nueva. Casi apenas asumido Mauricio Macri, las primeras víctimas de la persecución ideológica fueron los y las periodistas del programa televisivo 678 y los de Radio Nacional. Acusados de fanáticos kirchneristas, de cobrar sueldos exorbitantes del Estado, de ser mantenidos por los impuestos "que pagamos todos", odiados por otros periodistas a los cuales 678 había desenmascarado, así como los mecanismos pocas veces develados antes de la manipulación mediática, su único pecado era adscribir a una ideología política (la oficial) sin disimulos y sobre todo, SIN MENTIRAS ni subterfugios. Sin el disfraz de "independientes" como se autodenominaban todos los periodistas que trabajaban en medios opositores al gobierno, que en lugar de actuar como periodistas no hacían más que "operar" con mentiras y tergiversaciones, con absoluto desprecio por la verdad y negando a sus audiencias la información relevante para ellos, porque no era funcional a sus intereses. El ataque del Grupo Clarín al gobierno de Cristina Kirchner (iniciado incluso antes que asumiera: Magnetto le hizo saber a Néstor Kirchner que NO QUERÍA que Cristina fuera candidata a presidenta) recrudeció con la crisis de la Resolución 125 en 2008 (3) pero continuó hasta el final de su mandato. "Hicimos PERIODISMO DE GUERRA" admitió uno de sus directivos. A confesión de parte... (2) La persecución ideológica y el macartismo empezó allí, y los y las periodistas de esos medios, televisivo y radial, fueron blanco del escarnio tanto en los medios oficialistas macristas como en el resto de la sociedad. Y luego se extendió a otros organismos oficiales, siempre con la excusa de "limpiar la grasa militante" (como dijo el impresentable ministro de finanzas de ese momento, el facilitador de evasores de la JP Morgan, Prat Gay, pero dando lugar a que el gobierno pusiera en reemplazo de ellos a sus propios militantes, sin probada idoneidad para sus cargos, en cargos estrafalarios inventados y con sueldos también estrafalarios. Con lo cual quedó en evidencia que lo de "achicar el Estado" para eliminar gastos innecesarios y modernizarlo no eran más que excusas mentirosas, como tantas que se fueron revelando hasta hoy. 
Programa 678, emitido por la TV Pública durante el gobierno de CFK.
Lo diferente de éste momento de los despidos en Telam respecto de los despedidos de 678 y Radio Nacional hace 2 años fue el apoyo y el acompañamiento de amplios sectores de la sociedad. En aquel momento, los echados de esos medios públicos entraron a formar parte de "listas negras", siniestra modalidad de otros oscuros tiempos de la Argentina, y muchos de ellos están todavía prohibidos: Sandra Russo, Luciano Galende, Carlos Barragán, Jorge Halperín, Roberto Caballero, Cynthia García, Mariana Moyano, Nora Veiras entre otros, se convirtieron en portadores de la "mancha venenosa". Algunos abrieron su propia plataforma, otros recurrieron a YouTube, algunos fueron de a poco entrando en otros medios no oficialistas, Galende recién este año retomó su programa de radio en una ciudad del Sur, Zapala, gracias a una intendenta kirchnerista. Otras veces, lograron trabajar en un programa de radio, por ejemplo, y al poco tiempo eran despedidos por diferentes "motivos" o con excusas "presupuestarias"... Así desaparecieron programas de TV y de radio como si un tsunami hubiera arrasado con todo. En ese momento, ninguno de esos periodistas recibió tanta solidaridad y apoyo de sus colegas y organizaciones sociales, políticas y sindicales como ahora recibieron los trabajadores de Telam. Duele que haya faltado ese apoyo, duele que, periodistas tan respetados y queridos como eran (son) ello/as, hayan sido dejados de lado como enfermos contagiosos, y solamente recibían el cariño de muchos seguidores que masivamente se juntaban en aquellas "plazas militantes" que querían escucharlos y verlos, pero el resto de la sociedad se apartó de ellos. 
Y hacían falta: HACEN FALTA... No es casualidad que muchos los sigamos a todas partes, en radio, en medios gráficos, en youtube o en la tele, si es que aparecen por allí alguna vez. Pero la gran mayoría de los que integran la "lista negra" casi nunca aparecen en la tele. Pareciera que una mano siniestra los hubiera suprimido como si no existieran; son los "desaparecidos" del universo simbólico de los medios, que quienes los queremos nos empeñamos en mantener vivos y expresándose. Porque somos nosotros quienes los necesitamos a ellos.

Porque, a diferencia de tanto/as periodistas oficialistas de Macri-Magnetto, no mienten ni ocultan información, no se disfrazan de lo que no son, no ocultan sus prefererencias ideológicas, al contrario, las sostienen y las defienden, contra viento y marea. 
Porque a diferencia de los eran oficialistas con el kirchnerismo y se metamorfosearon de "moderados" cuando los vientos cambiaron de dirección, ellos siguen siendo nacionales y populares, compañeros y compañeras, y no les da vergüenza decirlo.
Y porque a diferencia de los y las periodistas "ecuánimes" y "objetivos" no se creen con una supuesta superioridad moral que les hace mirar "desde arriba" a otros colegas porque ellos siempre fueron "críticos", aunque nunca se jugaron del todo, los cultores del "porlasdudismo" y del "todos son lo mismo" entonces hoy critican los desastres del gobierno pero antes se atajan con el "también criticamos al kirchnerismo", ubicados en una "saludable tibieza" que siempre los resguarda haciendo que, cualquiera sea quien gobierne, ellos siempre tendrán trabajo.

El periodismo que yo elijo es el de Moreno (Mariano) y Rodolfo Walsh, el que se juega por sus convicciones, que las defiende, que las expone y las manifiesta en todo lo que dice o escribe, aunque no lo haga de manera explícita todo el tiempo. Pero cuando los leemos o escuchamos sabemos DESDE DÓNDE nos habla, y sabemos que, más allá de lo que pase, sus ideas sobre el mundo que desea van a ser las mismas. Que se arriesga a las críticas de quienes no piensan como él pero es capaz de intercambiar ideas sin agredir ni ser obsecuente. Que pregunta y repregunta, que tiene como principal objetivo INFORMAR, porque sabe que la comunicación y el acceso a la información son un Derecho Humano y que, si los ciudadanos son privados de ese derecho, la Democracia es una farsa.

Este gobierno que censura, facilita la monstruosa concentración mediática del Grupo Clarín, que se oculta tras la pantalla que le fabrica ese mismo Grupo, que persigue a periodistas, cierra o desguaza medios oficiales, persigue a dueños de medios críticos mandándolos, incluso, a la cárcel para que otros se queden con sus medios por monedas (como hizo Clarín con David Graiver y Papel Prensa), que castiga o premia con pautas millonarias con el dinero DE TODOS para que periodistas lo cuiden y oculten sus trapisondas mientras se ensañan con ex funcionarios del gobierno anterior manipulando a parte del Poder Judicial, a este gobierno NO LE INTERESA que la información REAL llegue a todos, porque NO LE INTERESA LA DEMOCRACIA.
Tal vez por eso la movida de apoyo a Telam haya sido tan fuerte, mientras el apoyo a las primeras víctimas de Macri-Magnetto-Lombardi haya sido casi inexistente y recién ahora estén empezando a recuperar, muy lentamente, su espacio simbólico. Ojalá la conciencia sobre la EMERGENCIA INFORMATIVA haya calado hondo, y no sea tarde para recuperar la iniciativa que nos rescate del naufragio.
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