Cristina Fernández de Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner
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miércoles, 18 de septiembre de 2013

¡Proceda!

 Cuando el ex presidente Néstor Kirchner dijo al Gral. Bendini: ¡Proceda!, se consumó el símbolo que prenunciaba los años que vendrían, del camino hacia la memoria, la verdad y la Justicia. Bajar un cuadro, o subirlo, no es azarozo ni inocente. Un cuadro (tanto si es una foto, una pintura, un retrato o un paisaje) dice algo de nosotros, algo que nosotros queremos decir. Y si se trata de una institución, será elegido por alguien o por muchos como elemento representativo de lo que esa institución aspira a ser, eligiendo en su historia valores con los que construirá su presente y su futuro. Por eso a tantos nos conmovió el gesto de hacer bajar los cuadros de represores y asesinos de lugares de los que YA no deberían ocupar más. Y de hecho, uno de ellos (Videla) murió en la cárcel, como correspondía a sus crímenes de lesa humanidad.
Pero si se trata de una obra artística, el cuadro es mucho más: es la expresión del deseo, el amor, el talento y la mirada de alguien que eligió expresarse por ese medio. Una obra artística es, además, hija de su tiempo, ya sea porque el artista se expresa en las corrientes en las que abrevó, o porque eligió un camino propio para hacerlo. Sea como sea, una obra artística es de alguien, pero también es de todos. 
El otro tema es el DÓNDE.
Si los cuadros que Néstor Kirchner hizo bajar estaban en el Colegio Militar (el lugar en donde los miembros de las FFAA se forman), una obra de arte puede estar en cualquier parte: en la calle, en nuestra casa, en una institución, en una galería, en un museo. Y si está expuesta al público y el artista ha sido libre para expresarse, puede ocurrir que la obra genere controversias. Hace poco, a raíz de la muerte del artista León Ferrari, todos nos acordábamos de la "crispación" histérica, el rechazo y hasta la censura que había generado en círculos eclesiásticos (con papel tristemente protagónico para el actual papa) y en algunos católicos una exposición suya, por el atrevimiento de tomar ciertos íconos religiosos para sus obras, cargadas de significado (ver nota alusiva a León Ferrarri). Sin embargo, al margen de la calidad artística (materia siempre discutible), una obra de arte es ÉSO: la manifestación de alguien que expresa lo que muchos quieren, otros rechazan, a muchos conmueve, a algunos resulta indiferente. Pero siempre es UNA EXPRESIÓN, y por lo tanto digna de ser respetada como acto de libertad.


Esta vez, la censura fue contra la obra de un fileteador (Carlos Cruz) que "se atrevió" a realizar un cuadro con la imagen de Cristina Fernández de Kirchner, y para colmo, con el título de "La Presi Coraje", tal como alguna vez la llamó el mismo ex presidente Néstor Kirchner, por razones que conocemos muy bien. 

El segundo Encuentro Anual de Fileteadores, que comenzó ayer en la Ciudad de Buenos Aires, se vio empañado por un acto de censura. El fileteador Carlos Cruz, uno de los participantes en la muestra, denunció que el director del Museo de la Ciudad –sede de la muestra– ordenó bajar un cuadro de su autoría que incluye el retrato de la presidenta Cristina Fernández. “Me dijo: ‘Acá no quiero a ningún político’ y que mi cuadro podía ‘crear una división social’; que si quería pusiera a alguien que no estuviera vivo, a Evita, hasta el Che, pero no a Cristina”, contó el artista a Página/12. (ver nota completa ACÁ). (...) Pero sus compañeros le pasaron la factura al director del museo (Ricardo Pinal), ayer, durante la inauguración. “Es inaudito un acto de censura de una obra artística a esta altura de la democracia, porque tiene la imagen de la Presidenta”, leyó José Escudero, vicepresidente de la Asociación de Fileteadores. Después del escándalo, el Secretario de Cultura, Hernán Lombardi, ordenó reponer la obra en la exposición. (Más detalles en ESTA NOTA).

Esto de censurar expresiones artísticas (entre otras cosas) no es nuevo en el gobierno de Mauricio Macri. Hace un tiempo había prohibido que en las escuelas se trabajara con El Eternauta, de Germán Oësterheld, más por ignorancia que por cuestiones políticas (ver post Política en las escuelas: quién sí y quién no) y también inició un sumario y separó de sus cargos a un grupo de docentes que se atrevieron a realizar una teatralización sobre la situación crítica de las escuelas porteñas. La manía tan derechosa de CENSURAR parece estar en el ADN de la gestión PRO, y cada tanto, fiel a su naturaleza, aflora con toda su potencia, al igual que la represión con su policía Metropolitana, como ya lo mostró en tantos episodios violentos contra personas indefensas.

Por suerte en nuestra sociedad hay suficientes anticuerpos, y tal vez por eso, La Presi Coraje, volvió a la muestra, al lugar que le correspondía.
Este nuevo ¡PROCEDA! fue de parte de un representante de la cultura (director de un museo) de un gobierno incapaz de notar la diferencia entre una obra artística (que muestra a una Presidenta democrática) y un acto proselitista.

El Encuentro Anual de Fileteadores (una técnica decorativa y artística muy porteña) fue en en el barrio de San Telmo, los díás 13, 14 y 15 de septiembre.
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