Cristina Fernández de Kirchner

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Hay una REALIDAD que los diarios NUNCA te van a contar porque no sirve a sus intereses.// ♥♥♥ Elecciones legislativas 2017: la oportunidad para FRENAR el Plan destructivo de Macri. #CristinaSenadora. ♥♥♥

viernes, 21 de enero de 2011

El Dakar: otra mirada sobre la inseguridad vial.


Antes que nada, quiero aclarar que el rally (o raíd) Dakar me resulta indiferente, salvo por el hecho de que la Ciudad de Buenos Aires, que no pudo darle espacio a una feria por demás interesante, como era Tecnópolis, se alteró visiblemente en su tránsito por varios días (en especial al inicio y al final de la competencia), revolucionando el avispero porteño, ya de por sí caótico, para dar lugar a los vehiculos que participaron del evento deportivo. Los fanáticos del mismo, de parabienes.

Pero este post no está dedicado al Dakar en especial, no al menos de manera directa, sino a otro tema que me parece mucho más importante: la INSEGURIDAD VIAL en la Argentina.
Hace mucho tiempo que vengo refiriéndome a este tema que se ha transformado, aunque parezca muy loco, en una de las principales causas de muerte en nuestro país, y ha puesto a nuestro país como uno de los que ostenta los más altos índices de dichas muertes. En uno de los post (Muertos sin coronita) mostré cuadros comparativos de las diferencias entre las muertes producidas por la llamada "inseguridad" y las producidas por "inseguridad vial", mal llamada "accidentes de tránsito": mientras que en el 1º caso las muertes por año son 407, las que son producto de siniestros viales trepan a la escalofriante cifra de 3901 (cifras estadísticas del año 2008).
También señalé en otro post (Don Fulgencio, ¿es el ser argentino?) que, dada la gravedad del problema ya considerado endemia social, incluso por la OMS, era necesario tomar en cuenta varios aspectos si lo que se quería era empezar a pensar EN SERIO en la solución del problema. Decía en esa oportunidad:

Seamos serios, alguna vez.
Si el gobierno, a través de una política de Estado, decidiera comenzar una campaña de prevención pero EN SERIO para evitar las muertes en el tránsito, debería convocar o al menos consultar, a todos los sectores involucrados, algunos de los cuales son:
    • La policía, encargada de controlar a los infractores.
    • La Justicia, quien deberá aplicar severas sanciones a los incumplidores de faltas más graves y/o que terminen en la muerte o graves lesiones de terceros.
    • Los legisladores, que deberán revisar, corregir y/ o modificar las leyes que sean necesarias.
    • Las autoridades locales de provincias y grandes ciudades.
    • Los educadores y padres, que deberán conocer los contenidos relacionados con la educación vial a fin de poder transmitirlos a sus hijos y/o alumnos.
    • Las ONGs que vienen trabajando sobre la cuestión de la prevención y pueden aportar valiosísima información, además de continuar creando conciencia.
    • Psicólogos y sociólogos, que brinden una orientación profesional que ayude a comprender motivaciones y actitudes de quienes conducen.
    • Los encargados de otorgar los registros de conductor, para que la exigencia en cuanto al conocimiento de las normas de tránsito sea para TODOS los conductores, y no sólo para que los obtienen su registro en el presente.
    • Las aseguradoras, quienes pueden informar no solamente sobre los costos de los diferentes siniestros, sino del tipo de daños que suelen producirse, además de sugerir medidas que alienten el cuidado del propio vehículo.
    • Los medios de comunicación de masas, en especial, diarios y televisión.
    • Los “creativos” del mundo de la publicidad.
En los últimos 2 ó 3 años han empezado a producirse, desde el Estado, algunos cambios positivos en relación a revertir esta penosa situación: la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la implementación de un Registro único para conductores, el aumento de los montos en las infracciones de tránsito, los controles de alcoholemia, sobre todo a conductores de ómnibus, y toda otra serie de medidas, todas muy positivas.
(ver video Hospital, de la Agencia Nacional de Seguridad Vial acá).

Incluso comenzó a difundirse una campaña de prevención en televisión, diarios y radios, todo lo cual  da esperanzas sobre el hecho de que, por fin, está empezando a tomarse el tema con seriedad. De hecho, según anunció el Ministro del Interior  en esta nota de Tiempo Argentino (19/01/11),

“los resultados –en materia vial– son muy buenos y demuestran que la gente está tomando conciencia y desde el Estado se tomó la decisión de poner este tema en la agenda pública”. (...) Según las cifras que maneja su cartera, “el número de víctimas fatales en siniestros viales se redujo en un  18% a nivel nacional”, mientras que la cantidad de siniestros viales “bajó un 28,9%, en comparación con el mismo período de 2010”.
El funcionario apuntó que se reforzarán las tareas durante 2011 “ya que sabemos que un alto porcentaje de las muertes podrían evitarse” y puso como ejemplo que, de las víctimas fatales, el 66% no lleva el cinturón de seguridad. En esta línea, destacó las cinco causas que producen el 90% de las víctimas fatales en siniestros viales: exceso de velocidad, alcohol en sangre, no utilización del casco ni el cinturón de seguridad y el uso de celular mientras se maneja.

Sin embargo, no es la única información sobre éste tema. En esta nota publicada en ambito.com se lee lo siguiente:

Durante 2010 murieron en Argentina 7.659 personas en accidentes de tránsito. Aunque la cifra disminuyó respecto de años anteriores, los números aún son, cuanto menos, preocupantes. En promedio, durante el año pasado murieron 21 personas por día y 638 cada mes. Un dato curioso dentro de la estadística es que el 44% de los fallecidos son peatones.

Creo que es la 1ª vez que veo mencionado en una nota sobre el tema, a quienes casi nunca se nombra. Dentro de los protagonistas de los siniestros viales hay 2 que no son debidamente señalados, ni por las reglamentaciones vigentes, ni por las campañas de prevención y apenas por los medios de difusión de masas: los ciclistas y los peatones.
Cuando comenzó el evento del raíd Dakar fui testigo de algo inusitado. Sabiendo que la zona de los alrededores del obelisco iba a estar inaccesible para todo el que no estuviera interesado en ser parte del "evento", traté de no acercarme por la zona. Pero volviendo del gran Buenos Aires por la Autopista, y a medida que me acercaba al Centro de la ciudad, comencé a ver cientos de personas de a pie, muchas al lado de sus autos detenidos que, a los costados de la autopista, del lado de adentro de la misma, aguardaban...¿qué?: el paso de los vehículos del rally Dakar que acababan de hacer su largada en el obelisco! Con absoluto desprecio por su vida y con un entusiasmo casi suicida, estas personas se asomaban a los carriles de la autopista para poder mirar mejor, saludaban eufóricas al paso de los vehículos, se arriesgaban de una manera como sólo un argentino que no teme a la muerte puede hacerlo: estúpidamente.
La frecuencia con que los espectadores del rally se arriesgan al paso de los vehículos a lo largo del recorrido es bastante conocida, incluso cuando el mismo se corría entre Dakar y París, lo que produjo no pocas muertes entre dichos espectadores. Y también es conocida la actitud desafiante del peligro de los peatones, en especial en la Ciudad de Buenos Aires. Basta pararse en cualquier esquina de la ciudad para observar de qué manera los peatones cruzan delante de los automóviles que circulan como si sus vidas no valieran nada. O ver cómo esperan sobre la calzada, incluso muchas veces poniendo cochecitos de bebés por delante, aun en aquellas esquinas en las que los automóviles pueden girar en el mismo sentido donde éstos esperan.

Cuando hice mención de los sectores que deberían estar involucrados en la prevención de siniestros viales señalé en último término a los medios de comunicación de masas (diarios, radios, televisión) y a los creativos de la publicidad. La influencia de éstos es tan importante, tan significativa, que resulta fundamental a los efectos de producir un verdadero cambio de mentalidad que apunte a modificaciones en las actitudes. Si no se toma en cuenta el aporte de estos sectores, los cambios que se necesitan van a ser muy lentos y poco efectivos.
Como señala el publicista Jorge Frascara (El poder de la imagen):

"Toda imagen (...) además de transmitir un mensaje, contribuye a la construcción de la cultura en el más amplio sentido de la palabra, promoviendo modelos de pensamiento y conducta que influyen en la manera en que la gente se relaciona con otros mensajes, con las cosas y con otra gente". (...) Los mensajes publicitarios se concentran en los apetitos y los deseos de la gente.(...) En este proceso, las fantasías y los deseos de la gente se transforman en el material de intercambio, y los objetos y servicios se transforman en símbolos de posición social y de valores culturales".

Y ahora volvemos al Dakar y a su significado, en el contexto de este flagelo argentino que es la INSEGURIDAD VIAL, ya que durante todo el período que duró la competencia, era como una ininterrumpida publicidad de vehículos, marcas, estilo de vida.
Todo ser humano aspira a obtener aquello que cubra sus necesidades más básicas: la seguridad, la aceptación, el amor, el sexo. La publicidad utiliza esas necesidades básicas para llegar a los futuros consumidores ofreciendo objetos cargados simbólicamente que, supuestamente, cubrirán esas necesidades. Así por ejemplo, si el individuo necesita ser aceptado, el objeto ofrecido estará connotado con los signos del status que la aceptación social y/o cultural posee. Si la riqueza da status y poder, el objeto publicitado mostrará los signos de esa riqueza y los símbolos de poder. Por medio de la retórica (que es el arte de persuadir) la publicidad manipula esos elementos a fin de que se transformen en deseables para el futuro comprador, quien no estará comprando sólo objetos (o servicios) sino símbolos sociales, con los cuales sentirá que está cubriendo sus necesidades.
Una de las fantasías más alentadas en los consumidores es la de la AVENTURA. Y el lugar simbólico en el que mejor puede desplegarse dicha fantasía de aventura es en un rally como el Dakar, ya sea formando parte de él o participando a través de sus protagonistas. Dice Jorge Frascara en su libro:

"Los vehículos para todo terreno ocupan un lugar de privilegio en el mundo fantástico creado por la publicidad y los medios en los Estados Unidos: es toda una subcultura, con un enorme poder económico, que está interesada en mantener y extender su terreno explotando los valores básicos de la cultura del "hombre solo frente a todo", "en competencia consigo mismo", "ejerciendo su libertad" y "demostrando su fuerza, su habilidad y su coraje".


La aventura, lo prohibido, el peligro, son algunos de los más fuertes ingredientes de la fantasía que atraen en el cine, pero que también conducen a la elección de algunos automóviles. Pero es un juego que hipnotiza, tal como lo hacen los juegos infantiles, y así como en los juegos infantiles no existe el peligro real, tampoco existe la responsabilidad. Por esa razón resulta tan peligrosa la utilización de esas imágenes que incentivan estas fantasías con el único objeto de vender.
En el caso del Dakar corrido entre Argentina y Chile, la "aventura" la vivían los protagonistas, pero también los espectadores: los que se paraban a los costados de la autopista arriesgando su vida, los que esperaban a la vera de los caminos a lo largo del recorrido, y los que miraban a través del noticiero que relataba y mostraba diariamente las vicisitudes de la competencia.
Reconozco que si el gobierno nacional consideró de interés al Dakar (incluso a futuro) debe ser por una serie de aspectos positivos que no pueden negarse: es importante para que la Argentina sea conocida y reconocida mundialmente, son atractivos y necesarios para la economía los ingresos que el país recibe, y con seguridad es del beneplácito de todos los fanáticos y aficionados que tiene el deporte, que deben ser muchos en todo el país. Pero este tipo de eventos y la euforia que generan entre esos mismos fanáticos, así como la estimulación de esa imagen simbólica de la fantasía por el peligro, lo prohibido y la aventura, no es precisamente lo que muchos argentinos protagonistas, activos o pasivos, de los siniestros viales, necesitan. Suena contradictoria la apelación a la responsabilidad en el manejo cuando todas las imágenes del evento deportivo enfatizan el riesgo y la hazaña. Para refirmar mis dichos, vaya esta nota de María Pía del Bono, en la página de Télam de Deportes (Las enseñanzas que el Dakar nos dejó). Aquí algunos fragmentos:

Después de 9.500 kilómetros recorridos de rutas, caminos de piedras, vados, dunas y desierto, este tercer rally Dakar Argentina-Chile deja algunas enseñanzas que vale la pena repasar.
(...) No es un latiguillo eso de "la prueba más exigente del mundo". Ni eso de que sea peligrosa, si se cuentan los incidentes que varios pilotos han tenido, el más grave el protagonizado por el argentino Eduardo Amor, quien tras terminar la especial en Fiambalá durante la madrugada, chocó en el enlace a un automovilista que murió poco después.
(...) El "espíritu Dakar" tampoco es pura leyenda ni una consigna de marketing. Muchos competidores de primer nivel, sobre todo los de moto, rechazan privilegios durmiendo en carpas propias y cerca de sus máquinas al igual que el aficionado con menos recursos, y muchos ayudándose entre ellos, es algo habitual.
(...) Por eso, aquellos que lleguen a Buenos Aires mañana habrán sacado chapa de "gladiadores", sin importar cómo quedaron en las posiciones finales.

Más allá del verdadero significado de la palabra "gladiador", está clara la carga de sentido, la connotación de la misma utilizada en la nota, como símbolo del personaje heroico que lucha arriesgando su vida, peleando contra la adversidad. La nota encaja  a la perfección con el sentido de aventura y heroísmo con el que está imbuído este deporte, y destaca la contradicción que implica alentarlo, frente a la necesidad de cambiar actitudes de conductores y peatones en aras de una conducción y comportamientos en el tránsito más responsables, a fin de evitar las ominosas cifras de muertes que ya conocemos.
Y como frutilla del postre, la marca Nokia y la compañía Personal de celulares promovieron el uso de una aplicación para seguir el rally, por medio de esta publicidad:

Por si quedaban dudas acerca del riesgo en que puede caer algún fanático, y de las fantasías de peligro y aventura que la publicidad alienta.


Si la influencia de los medios de masas y de la publicidad es tal que pueden llegar a transformar el tema de la INSEGURIDAD (en rigor, delincuencia) en el  que más preocupa a los argentinos, por qué no utilizar semejante poder de persuasión e instalación de la problemática en beneficio de salvar vidas humanas, ayudando a modificar esa imagen de transgresor, rebelde y piola que tienen tantos conductores y peatones, por la de alguien que se responsabilice por su propia vida, al mismo tiempo que preserva la vida ajena.
Puede que alguna vez alguien se dé cuenta que éste detalle como parte de la solución, está faltando.
_______________________________
Gracias a Alfredo Couto, de Twitter, por su valioso aporte y a mis amigos Emilio y Esteban Echeverría por sus opiniones sobre el video.

2 comentarios:

Roberto dijo...

Greta: Éste es un tema para debatirlo largo y
tendido, me gusta el automovilismo siempre y
cuando se corra en un autódromo. El Dakar lo veo
como algo que despierta curisidad, ya que mirar
pasar un auto por el desierto no me provoca
ninguna aventura mental. Me parece que la inseguridad vial empieza por los peatones, basta
con pararse y mirar en una esquina cualquiera
para ver la cantidad de infracciones que se cometen, y es como decís muchas veces usan el
cochecito del bebe como paragolpes cuando debiera ser el último en bajar a la calle.
También está el caso de los que cruzan por
cualquier lugar, entre los autos y a mitad de
la cuadra sin contar las motos o bicicletas
que pasan por la derecha y no te dan tiempo
a mirar continuamente los dos espejos retrovisores. En el caso de calles y rutas aún
siguen haciéndolas de dos manos, cuando el
parque automotor requiere cuatro carriles.
Pero claro todo significa dinero y oposición,
porque cuatro vias en una ruta que circulan
pocos vehículos?, si señor ya se terminó la
época en que solo andaban carros tirados por
caballos, hoy la cantidad automotor es cada vez
más grande y las calle más angostas al igual
que las rutas. Pero claro cuando se habló del
tren bala, para que gastar tanto, y bueno para
que la gente utilice el servicio y tenga la
opción de dejar el auto. Macri y sus bicisendas
que angostan más la calle y no son tantos los
ciclistas como en Holanda por poner un ejemplo,
vas por el centro y por las mismas circulan las
bicis, las motos, los autos y los peatones.
La conducta de como comportarse vialmente debe
ser inculcada desde chicos, a los grandes ya
tenemos nuestras mañas y cuesta más, a ésto
se le suma que los coches son más veloces, hay
más cantidad, todos quieren llegar al mismo
tiempo como una loca carrera. Yo me acostumbré
a dejar al auto cerca de una estación, tomar el
tren, subte y me ahorro un monton de tiempo,
dinero de estacionamiento y no renegar mientras
busco uno que tenga lugar. Pero sigo pensando
que mientras no nos tratemos con respeto desde
el lugar que nos toca, por más publicidad y
control que se haga es muy poco, para tantos
años de que me importa el otro.

Un abrazo. (Creo que me extendí un poco con el
comentario.)

Greta dijo...

Roberto: está perfecto que te hayas extendido en el comentario, eso demuestra que el tema te interesa y te preocupa, igual que a mi.
Yo también creo que el respeto por el otro es lo que más nos está faltando. Pero como eso no cambia, creo que hay que buscar maneras más originales y creativas.
Ojalá alguna vez nos demos cuenta.
Un abrazo, y gracias por leerme siempre.

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