2 de Septiembre de 2021

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La Plaza del Amor
Hay una REALIDAD que los diarios NUNCA te van a contar porque no sirve a sus intereses.// El acceso a la INFORMACIÓN es un Derecho Humano: el gobierno que no respete ese Derecho, no respeta la DEMOCRACIA.
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miércoles, 22 de marzo de 2017

La censura existe, y las peleas de poder en el barro editorial, también.


Tenemos que demostrar quién manda... dice Mauricio Macri por boca de la autora, a cuatro días de asumido y a punto de sacar los DNU con los que designaría a los dos nuevos miembros de la Corte Suprema, según su gusto y al margen del Poder Legislativo y del mismo Presidente de la Corte. (*)

Con el ejemplar en mis manos, me dispongo a leerlo. Y...¡oh sorpresa!
Al margen del trabajo de investigación, que puede ser serio, concienzudo y exhaustivo, el sesgo del mismo deja entrever que la mirada de la autora no es NADA neutral. En apenas unas páginas, ya desde el comienzo, puede inferirse: el libro podría inscribirse en una lucha de poder entre dos pesos pesados de la república: un poder Ejecutivo que no quiere obstáculos que le impidan alcanzar su objetivo y un poder Judicial, en la cabeza del Presidente de la Corte Suprema, con su propio objetivo de poder. Una lucha tremenda pero sobre todo, muy PELIGROSA para las instituciones y la democracia misma. 
"El señor de la Corte". Natalia Aguiar. (pág. 15)
Podría abundar en más ejemplos, pero con éste, tan significativo, alcanza:

1. La mirada sobre la ex presidenta Cristina Kirchner es sesgada, tendenciosa, peyorativa y desliza una acusación sin fundamento: la ex presidenta SE NEGÓ a traspasar los atributos presidenciales porque AL PARECER "se habían negado a garantizarle impunidad judicial a ella y los suyos". La supuesta seriedad de la autora en su investigación sobre Lorenzetti se cae a pedazos con su mirada claramente Anti K que arriesga motivos sin ninguna base, ni siquiera un testimonio, sobre algo de tal gravedad. Y si además recordamos los recientes episodios de corrupción (hoy llamados "conflictos de intereses" o "negocios incompatibles") del presidente Macri, su familia, sus funcionarios, sus amigos, socios y testaferros, la suposición de la autora suena antojadiza y tendenciosa, por no decir, mal intencionada. La saga de la fracasada entrega de los atributos presidenciales de Cristina a Macri bien podría inscribirse en la crónica del maltrato verbal, la prepotencia, la soberbia y la mala educación de Mauricio Macri, con sobrados ejemplos como para que no queden dudas (ver nota La buena educación en este blog).
La frase "Yo no manejo los jueces" también atribuida a Macri por la autora, se da de narices con la realidad presente y las presiones que llevaron a la renuncia a algunos jueces, al pedido de apartamiento constante a la Procuradora Gils Carbó a quien amenazan con juicio político, la persecución mediática a jueces y fiscales insumisos que se atreven a cuestionar medidas de gobierno reñidas con la legalidad, y un larguísimo etc. (**)
2. La mirada sobre el presidente Macri no sólo es (supuestamente) neutra: observando toda la película (libro, censura, presentación, denuncias, actores involucrados) puede entenderse que, para la autora, Macri es la VÍCTIMA de las ansias desmedidas de poder, no sólo de la ex presidenta Cristina Fernández que además pretende impunidad y pone "bombas" en su camino, sino (ya ocupando la Primera Magistratura), del propio Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti. La frase que la autora le atribuye a Macri: "Tenemos que demostrar quién manda" suena por demás elocuente. No significa que esta lucha de poder no sea real, sino que, en el contexto del libro (la censura en librerías, la denuncia que el libro representa, quién acompaña a la autora en su presentación _la diputada Elisa Carrió_ y las denuncias que la misma viene realizando contra el propio Lorenzetti) queda bastante en evidencia que la pelea por el poder entre el Presidente Macri y el Presidente de la Corte Suprema se ha trasladado al ruedo editorial, sin abandonar los escenarios mediáticos o gráficos de diarios y revistas. En la nota anterior (La censura no existe, mi amor... ) mostramos cómo el mundo editorial fue, a lo largo de los años kirchneristas (2003-2015), un campo fértil de disputa simbólica donde muchos periodistas presentaban denuncias de supuestas investigaciones donde los blancos eran tanto el presidente Kirchner, como su esposa, la presidenta Cristina Fernández, sus funcionarios y/o allegados de diferentes ámbitos. La nota citada tenía como fin mostrar cómo, a pesar de la feroz campaña editorial de sospechosa seriedad había sido respetada plenamente la libertad de expresión de los autores y sus libros. A pesar de las acusaciones de autoritarismo, ninguno de ellos (ni libros ni autores) había sufrido censura o persecución. Y las críticas que sí existieron (al fin, todos tenemos derecho a responder acusaciones sin fundamento), fueron en especial hacia el universo periodístico, gráfico, radial y televisivo.
3. Que el libro se inscribe en esa pelea simbólica, con el mundo editorial como escenario, entre Macri y Lorenzetti a través de Elisa Carrió (diputada del partido ARI, aliada del PRO en #Cambiemos, el partido de gobierno), queda más que claro con esta invitación a su presentación:
Y entonces ya todo cierra. No quedan dudas que mis observaciones sobre la mirada sesgada de la autora (peyorativamente Anti K, piadosa con Mauricio Macri y su gobierno, maniquea con Ricardo Lorenzetti, supuesto victimario del presidente) eran acertadas. El libro podrá tener sustento en cuanto a sus investigaciones, pero lo pierde por su mirada parcial e intencionada hacia otros actores no menos importantes, como la presidenta Cristina Fernández, sus funcionarios y su entorno, incluso sus actos de gobierno. Si no fuera porque el objeto del libro es mostrar (atacar) la figura de Lorenzetti, antagónica de Macri, bien podría inscribirse en la lista denostadora de la galaxia editorial Anti K. Y una actora fundamental en esta movida contra Lorenzetti es la permanente acusadora del Presidente de la Corte Suprema, la diputada Elisa Carrió, aliada de gobierno de Mauricio Macri.
A veces no todo es lo que parece. Y otras veces, lo que ES finalmente aparece. Sólo hay que esperar, detenerse, observar, unir los puntos y puede verse la película completa. Las consecuencias de esta tremenda pelea entre dos representantes de los 3 poderes que conforman la República (Ejecutivo, Judicial, Legislativo) es una pésima noticia para nosotros, los ciudadanos de a pie, verdaderas VÍCTIMAS que quedamos como rehenes, y quienes no podemos tener garantizados derechos ciudadanos que, como consecuencia de esta PELEA, podemos perder.
No me atrevo a dudar del "intento de censura" que significó retirar todos los ejemplares del libro de Aguiar de las librerías. Pero la movida mediática denunciándolo y el personaje Lorenzetti y su lucha por el poder, sirvieron como un importantísimo efecto multiplicador del interés, que por supuesto a sus promotores les vino de perlas. Lástima que en las apariciones mediáticas de la autora no haya sido mencionado nunca ENTRE  QUIÉNES se da la verdadera lucha por el poder, cuando parecía que la pelea era entre una periodista que quería contar LA VERDAD y un hombre poderoso que quería ocultarla. La verdadera pelea fue (auto) censurada en el discurso.
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(*) "El señor de la Corte. La historia de Ricardo Lorenzetti". Natalia Aguiar.
(**) Ver el libro "El Tano. Quién es Daniel Angelici", de Damiani y Maradeo.

jueves, 15 de agosto de 2013

La DENUNCIOLOGÍA, ¿rinde?

Viendo los resultados obtenidos en la interna de la Alianza UNEN (encabezado por la diputada Elisa Carrió) el domingo 11/8/13 en las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), que llegó incluso a superar al partido de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (PRO), deberíamos admitir que...SÍ: la diputada que en la última elección presidencial obtuvo apenas el 1,8 % de los votos, esta vez, encaramada con éxito a sus denuncias, resucitó como el ave Fénix y alcanzó un milagroso 35% de los votos en su jurisdicción. Parece que, efectivamente, las denuncias rinden... Sobre todo si van de la mano del periodista estrella del multimedios Clarín, quien despliega su show bizarro de denuncias escandalosas, que luego son recogidas por la diputada denunciadora y entregadas en mano en los juzgados que las reciben, porque no les queda más remedio. El ritmo del avance de las causas es otro tema, pero curiosamente, es mucho más veloz que el imprimido por los jueces a las causas que involucran, con muchas pruebas y mucha historia, al mismo multimedio.
Ya en mi último post (¡Yo denuncio!) había hecho una referencia al tema tomando como base la nota del periodista de Página/12 Luis Bruschtein (http://www.pagina12.com.ar/) titulada "Denuncismo". Pero luego de la nota de Página, hubo una continuación, y el Profesor de Derecho Penal (UBA) Julio Maier se refirió al tema encarándolo como una "patología": "la adicción a las denuncias como una enfermedad social" (Denunciología).

Dice el profesor Maier:
La adicción a las denuncias es una grave enfermedad social, como lo indica un periodista (ver Página/12, 3/8/2013, Pág. 8). Sobre todo lo es cuando los delitos imputados son complejos, de denuncia “por si acaso”, sin prueba alguna de que, al menos, demuestre el hecho punible y gracias al particular sistema penal según el cual los funcionarios estatales competentes tienen el deber –también punible en caso de incumplirlo– de investigarlas, esto es, hacer todo aquello que el denunciante no hizo y no tan sólo por no poder hacerlo. Mucho más lo es cuando quienes persiguen tienen una finalidad política que, una vez superada, ya no les interesa la verdad del caso: ella consistente en promover la opinión pública para dirigirla hacia una mera sospecha sobre alguien.

¿Cuántos funcionarios cayeron como víctimas de esta "adicción a las denuncias" de la Diputada Carrió o del periodista estrella (por ahora) del Grupo Clarín?: desde la presidenta de la Nación sospechada de enriquecimiento ilícito, pasando por el Vicepresidente, ministros varios, empresarios ligados al gobierno, el esposo (y ex presidente) Néstor Kirchner (sin posibilidad alguna de defenderse), con la única finalidad de erosionar al gobierno que se atreve a desafiar a las corporaciones, sembrando sospechas a diestra y siniestra.

Pero entonces, si se trata de una adicción y por lo tanto, una enfermedad, la sociedad que sufre los efectos de quienes la padecen, debería poder encontrar algún "remedio". Porque si bien los blancos están todos relacionados, con mayor o menor cercanía, al gobierno, los efectos los sufre la sociedad entera. Y Maier nos cuenta lo que se hacía en las antiguas Grecia y Roma para prevenirse de los efectos de estas destructivas adicciones:
  • Se obligaba a los denunciantes a tomar el papel de acusador en el procedimiento, es decir, a llevar a juicio al imputado y probar en él los cargos denunciados, invistiéndolo de los poderes necesarios para practicar ese papel.
  • El acusador que no lograba la condena de su perseguido era sometido a las mismas penas que a este último le hubieran correspondido de ser condenado.
Es decir que, perder el juicio no era "gratis" para el denunciador. Por lo tanto, más de uno lo pensaría dos veces antes de denunciar a alguien sin las pruebas suficientes o si tuviera que encargarse de buscarlas. Pero el mismo profesor que propone el remedio, reconoce que no sería sencillo cambiar el sistema actual en nuestro país por aquél de la Antigua Roma (ver nota "Denunciología"), ya que cuando lo intentó en un proyecto de ley de Hábeas Corpus que había elaborado para un senador, un "capítulo extenso sobre costas del procedimiento, que recaían sobre el denunciante, en caso de que la denuncia de privación ilegítima de la libertad fuera maliciosa" fue directamente tachado por el senador!!! Sería cuestión de que algún legislador audaz en un parlamento audaz y que pertenezca a algún audaz Proyecto político, se atreva a ir contra la costumbre imperante e intente aplicar alguna "vacuna" contra el denuncismo. Soñar no cuesta nada...

Dos capítulos aparte habría que dedicarles a las "ayudas" que un "adicto a las denuncias" tiene para lograr sus objetivos:
1) un multimedios que amplifique y difunda las denuncias, o mejor aún, le dedique programas de TV enteros.
2) un electorado capaz de creer que el/la adicta a las denuncias es una "abanderada de la ética" y de la lucha contra la corrupción y LA ÚNICA capaz de salvaguardar la pureza de las instituciones republicanas y de "salvar al país", gracias a su coraje.

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domingo, 4 de agosto de 2013

¡YO DENUNCIO...!!!

Diputada Elisa Carrió.
¿Cuál es la mejor manera de hacer pasar un elefante sin que nadie lo vea? Mezclado entre cientos de elefantes...
Ése es, ni más ni menos, que el resultado del "sistema Carrió", inflado, multiplicado y ensanchado pero nunca profundizado, por el "sistema Clarín". Es como una perversa maquinaria que empieza (por ejemplo) con un programa de televisión del Grupo armado para denunciar supuestos hechos de corrupción del gobierno, o de personas afines, allegadas, conectadas o relacionadas, que luego se continúan en los diferentes programas del Grupo, en sus medios gráficos, propios o afines, y en forma casi simultánea, derivan en presentaciones judiciales. Si después las pruebas fueron fabricadas, o tienen poco sustento, si los supuestos testigos se desdicen frente al juez, o si son extorsionados por alguien para que involucre a personas vinculadas al gobierno, no importa. La maquinaria ya está en marcha y la sospecha instalada. "El gobierno no lo desmintió" parece ser la frase clave, y aun cuando el gobierno (o la persona vinculada) lo haya desmentido, no importa: las mentes capturadas por el sistema ya tendrán instalada la sospecha, porque sea o no cierto, haya o no pruebas, sea o no verdad todo lo dicho en el circuito del "sistema", poco o nada se podrá hacer. La o las personas ya fueron acusadas, juzgadas y condenadas por el linchamiento mediático. Y algunos (multi)medios (al menos por ahora) en nuetro país tienen más poder simbólico que el poder del mismo sistema Judicial.
Tal como lo escribe de manera impecable Luis Bruschtein en su nota de hoy (Denuncismo), 

"...otros encontraron que la apariencia de denuncia era más fácil y tenía el mismo resultado que una denuncia real. El periodismo de investigación sin rigurosidad, sin responsabilidad y desinterés (porque se mueve mucho dinero alrededor de estos mecanismos) se convierte en una herramienta perversa.
(...) Si antes el problema era que no se denunciaba la corrupción, ahora la cantidad de denuncias por semana hace que el problema sea poder distinguir cuáles de todas o si alguna de ellas tiene entidad.
El denunciador serial hace más difícil la lucha contra la corrupción porque desnaturaliza la verdadera denuncia, que es una de las pocas herramientas para combatirla. Entonces, el lugar del denunciador serial no es el lugar ético, ni siquiera es el del débil contra el poderoso, como fue en el caso de Rodolfo Walsh. Por el contrario, la idea de la denuncia como "operación" pasó a ser patrimonio de los poderosos en defensa de sus intereses y la convierte en denuncismo."

La historia de la "denuncista" Carrió, especializada en embanderamientos éticos (que también a mi en su momento me convencieron, confieso), no es nueva. Podría hacerse una larguísima lista de denuncias, acusaciones de todo tipo, pedidos de juicio político, que más que mostrarla como una eficiente legisladora han terminado poniéndola en el triste y patético rol de acusadora del poder político de este momento, pero del lado del poder corruptor mediático que le sirve de escenario para sus histriónicos despliegues.

Fragmento del programa 678 con el debate de UNEN en A dos voces.
Basta ver los debates de los que participó en estos días en los programas del Grupo Clarín para advertir el manejo estelar del que hace gala, ayudada por un cuidadoso manejo de cámaras, en donde se la ve arriando a sus contrincantes eventuales (aunque aliados para las elecciones primarias), haciéndolos quedar como blandos peleles que no se atreven a denunciar (como ella), que llegó hasta  llevar informes alarmantes sobre el "estado de peligro de las instituciones" en nuestro país a la Embajada de EEUU, o a pedir juicio político a cualquier funcionario, incluída la Presidenta de la República. Si uno observa su lugar en la Cámara de Diputados y su actuación en el momento en que supo liderar (junto a otra impresentable de pasado bochornoso: Patricia Bullrich) la mayoría parlamentaria con el autodenominado Grupo A en el 2010, fue uno de los momentos más penosos de la Cámara en ese período: casi no hubo proyectos ni salieron leyes, se dejó al gobierno sin Presupuesto (algo inédito), y se sancionó una ley de 82 % móvil para los jubilados cuyo principal objetivo era desfinanciar al Estado para así restar poder de acción política al gobierno. Y la excusa para dejar sin Ley de Presupuesto al gobierno fue una parodia de denuncias de sobornos que nunca existieron, pero que logró el objetivo que ella buscaba: ser la estrella "ética" frente a las cámaras de los medios del Grupo, pero que le redituó muy poco beneficio, vistos los lamentables resultados de las elecciones de 2011: ni siquiera alcanzó al 2% de los votos. Después de ese bochornoso resultado, ofendida con quienes no entendieron su "cruzada contra la corrupción", decidió pasar a la "resistencia al Régimen"...

Carrió: el regreso.
Pero como el ave Fénix, y de la mano de un showman de la denuncia que hasta hace 2 años estaba "del lado opuesto" y ahora trabaja en los medios del Grupo antes denunciado, renació de los rescoldos, y ahora aparece como la nueva-vieja estrella que será LA ÚNICA capaz de luchar contra la terrible corrupción que, según ella, está llevando al país a la ruina, de la mano de su eterna enemiga, la Presidenta Cristina Fernández.
A ella (y a otros funcionarios de su gobierno) le dedicó más de un Pedido de Juicio Político desde su rol de Diputada:
http://www.diputados.gov.ar/diputados/ecarrio/
Hace 13 años, el mismo personaje.

Pero el encono contra Cristina Fernández (hoy Presidenta de la Nación, que obtuvo un 55% de votos en la última elección, y que le permitió su reelección en 2011), es viejo, y como los viejos rencores, a veces parecen agrandarse con el paso del tiempo, sobre todo si están basados en la envidia y en la propia incapacidad para igualar o superar al envidiado con logros propios.
La otrora famosa Comisión de Lavado de Dinero (de la Cámara de Diputados, en el año 2000) tenía a Carrió como presidenta y a Cristina Fernández como una de las vicepresidentas. También la integraba la ex diputada Alicia Castro (hoy embajadora en el Reino Unido), y eran vistas como un "trío poderoso" (*) aunque por dentro la onda era 0. "La más famosa de las tres era Carrió, que estaba seguido en la televisión y cultivaba por entonces su look místico" (solía andar con una enorme cruz colgando del pecho). Pero cuando el Informe de la Comisión estuvo listo, se pudrió todo. (Carrió demuestra hasta hoy una seria dificultad para trabajar en equipo). Dos días antes, en la última reunión cerrada de la Comisión, hubo reproches desde todos lados hacia Carrió, que la acusaban de haber filtrado información a los medios. Incluso llegó a llorar en la reunión, pero algunos creen que fue un acting (cuándo no) de su parte. En fin. Antes que esto pasara, como una diva en sus aposentos, recibió a Cristina en la cama y tirándole el mamotreto de la investigación le dijo: "Tenés que firmar eso." Y Cristina, que de tonta ni de lerda tiene un pelo, le dijo: "No voy a firmar algo que no leí". Entre los que se quedaron leyendo el informe toda la noche estaba Buranello (quien contó las conclusiones), y el resultado fue que el informe tenía enormes contradicciones, escrito por diferentes personas que ni siquiera se habían consultado entre sí sobre cosas importantes, muy poco serio, y por supuesto, Cristina se negó a firmarlo. Avaló otro, pero no ése. Tal vez (como dice la autora Sandra Russo) allí se encuentre el origen mayor del resentimiento de Carrió hacia la hoy Presidenta de la Nación y por eso quiera acabar con su gobierno a punta de denuncias, directas o indirectas.

Éso, más su incapacidad de construir poder con herramientas legítimas, de utilizar la DENUNCIA y la supuesta investigación como arma política, de querer ser una estrella de la ética pero sin sustento real, de embanderarse como una cruzada de la moral de todos, hasta de sus propios colegas, lo que la lleva a quedar, finalmente, en el lugar de la denuncia vacía, en vez de trabajar para luchar contra lo mismo que denuncia.

Pero lo más grave de toda la cuestión, es lo que expresa el periodista Bruschtein en su nota: la catarata de denuncias contra la corrupción (o contra lo que sea que sirva para atacar al gobierno, incluso con temas sobre DDHH, como el caso de Milani...justo ELLOS!) sólo sirve para que se tapen unas a otras, para sembrar la sospecha sobre los denunciados o para que sean linchados mediáticamente y para que al final quede la sensación de que "todos son iguales", es decir, la anti política y el "que se vayan todos" porque acá, SÓLO YO soy la que lucha contra la corrupción y va a salvar la República. Aunque luego la Justicia no pueda a avanzar más allá de una simple imputación, porque los elementos presentados (como el famoso Informe de Lavado de Dinero)  resulte poco más que en un show ante la prensa.

Denunciando desde TN:
 
Algo muy curioso: su viejo-nuevo rol de denunciadora serial lo ejerce desde los estudios de un multimedios cuyo CEO (Héctor Magnetto) acusó esta semana a una de las voces más escuchadas y respetadas del periodismo argentino (Víctor Hugo Morales) por "daños y perjuicios", el Grupo Multimedios que se arroga el derecho de ejercer la "independencia periodística" y "defender la libertad de expresión" (audio de VHMorales sobre el tema: http://www.victorhugomorales.com.ar). El mismo CEO acusado por Lidia Papaleo, viuda de Graiver, de ser la persona que la amenazó para que entregara sus acciones de la empresa Papel Prensa a precio vil si no quería perder la vida propia y de su hija, que luego sufrió torturas indecibles hasta que consiguieron su objetivo siendo socios de los dictadores, y cuya causa (voluminosa y profusamente documentada) duerme el sueño de los (in)justos en el cajón de algún juez que NO SE ATREVE a llamar a declarar a los poderosos apropiadores.
Desde ESOS ESTUDIOS, la otrora adalid contra la corrupción, Elisa Carrió, ahora se asocia al "sistema Clarín", uno de los mayores corruptores de la Argentina, enceguecido porque, por primera vez, encuentra un poder político encarnado en OTRA mujer que se atreve a hacerle frente.

¿Será el resentimiento, la adicción a la fama y el lucimiento, el orgullo herido, la incapacidad para gobernar de verdad, lo que la lleva a servir de fantoche a uno de los mayores poderes fácticos de la Argentina, disfrazada de DENUNCIADORA?
Porque la verdadera ÉTICA que reclama no se parece EN NADA a esto que Elisa Carrió declama. Lo grave es que hay mucha gente que, a pesar de la historia y del presente, le cree.
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(*) La Presidenta. Historia de una vida. Sandra Russo.

sábado, 16 de marzo de 2013

Metamorfosis.

Una crónica de mis tiempos.


Creo que mi interés por la política nació al abrigo de las discusiones familiares. No recuerdo si se hablaba mucho del tema. Sí tengo presente cómo, desde la época de Perón, mi familia vivía algunas de las consecuencias de lo que su gobierno motorizaba: la primera heladera eléctrica de mis abuelos, una primorosa y blanca Siam a la que mi abuelo le tomaba el tiempo para ver cuánto tardaba entre el run run de su funcionamiento y los silencios de su descanso. El vestido a lunares que una vez, desde un avión, la generosidad de Evita había hecho llegar hasta mí. Y los comentarios en la mesa familiar de los cuales recuerdo poco o casi nada, que rescato como el germen algo dormido de los intercambios de ideas e informaciones surgidos de los medios, en especial los diarios y sobre todo la radio.
Recuerdo los bombardeos en La Plata, los diarios “reveladores” de las barbaridades del peronismo de la última época que mi tío Kiko había guardado y que conservó con él hasta su muerte. Allí nació también mi anti-peronismo de manera curiosa, dentro de una familia humilde que supuestamente debería haber sido alcanzada por las bondades de un peronismo que se ocupa de hacer feliz a los pobres. Ese anti-peronismo de mi familia me fue llevando a la adhesión a otro partido que también era popular, pero más ‘serio’ que el “corrupto, autoritario y despilfarrador” peronismo: la Unión Cívica Radical. En la casa de mis abuelos se hablaba de Balbín y de Frondizi, de la UCRI y de la UCR… Durante mi etapa en el internado todo eso quedó en suspenso. Hasta que —no por mi propia voluntad— salí de allí.
Más adelante, la vida puso en mi camino al que fuera mi marido: peronista, y con una madre que, ante mis escandalizados oídos gorilas, decía casi escupiendo las palabras:
—¡Yo soy peronista!

Necesitaba saber más, mucho más de lo que sabía del peronismo y guiada por algunos a los que leía o escuchaba, me puse a leer ensayos de investigación que me ayudaron no sólo a entender sino a defender mi postura anti-peronista. Aparecían esos textos en mis discusiones de pareja que, por una mayor formación teórica, me transformaban en vencedora de todas las discusiones.
Hoy tengo más claro que, por lo general, nuestras elecciones políticas son hijas de las vivencias afectivas (buenas o malas) que cada quien fue coleccionando en su vida. Al menos como punto de partida.
Después vinieron las elecciones del fin de la dictadura, el florecimiento de la renovación radical y la admiración por Raúl Alfonsín. Los valores que reivindicaban la Democracia, la República y la Constitución me enamoraron. Viví con pasión toda la campaña política y hasta la victoria de haber conquistado para “la causa” a mi marido peronista. Participaba en cuanta marcha, manifestación o convocatoria que el partido hacía y me pasaba horas frente a la tele escuchando los debates en el Congreso. Recuerdo también con ternura una foto que nos tomamos frente a un cartel a la entrada de Chascomús (su ciudad natal), en la que todos (mi marido, yo, un matrimonio de amigos y sus hijas) hacíamos el famoso gesto de saludo que Alfonsín había popularizado. 

 
 
Por esos días la conocí a ella: Elisa Carrió. Y me atrapó. Su discurso elocuente, claro y firme, cargado de ética republicana era para mí como un faro. Me anoté como voluntaria para colaborar en su movimiento. Ella también admiraba (o eso decía) a Alfonsín y fue subiendo en la consideración  de un electorado que la llevó hasta un sorpresivo y honroso  tercer puesto. Allí estaba también mi voto, confieso.

Pero un día comenzó a surgir otra mujer: fuerte, sólida, muy hermosa, que parecía el par perfecto de la blonda Carrió. Juntas participaban en el Congreso  (como legisladoras) de una famosa Comisión contra el lavado de dinero en la época en que Menem y su banda inundaban las páginas de algunos diarios con casos en los que él, sus ministros y hasta su propia familia estaban involucrados. Y cuando la comisión había llegado a elaborar su informe, con el cual se hubiera podido hacer frente a tanta corrupción desenfrenada, apareció la morocha Cristina Fernández.
Elisa Carrió y Cristina Fernández entre otros, en la Comisión Antilavado: 2001.
 Con su presencia austera, implacable, quitó entidad al informe alegando falta de elementos suficientes sin que alcanzaran a ser eficaces para avanzar. En ese momento odié a la morocha que, de un plumazo, pinchaba la obra de la abanderada de la ética y la anticorrupción. A lo mejor también ahí comenzó el odio de Elisa contra Cristina.
Ambas ambiciosas, ambas inteligentes y talentosas, fueron trazando distintos caminos. Una llegó a ser la primera Presidenta mujer electa y reelecta del país. 
La otra…

Continúa teniendo como banderas la ética, la anticorrupción, los valores republicanos. Y al carecer de sustento y anclaje en la realidad política que critica, su tarea consiste en acumular denuncia tras denuncia, con argumentos forzados y hasta mentirosos.
Hay algo más… Necesita ser escuchada y vista, se ayuda con su soberbio histrionismo, su necesidad de atraer los focos sobre sí se exacerba con el paso del tiempo. Y su “rival” crece sin detenerse a fuerza de gestión ejecutiva y de poder simbólico. Cada vez le resulta más difícil competir. Y a falta de una tribuna que le sirva de plataforma (salvo en sus esporádicos discursos en la Cámara de Representantes) aprovecha las invitaciones de los siempre dispuestos medios opositores al gobierno y sigue con su supuesta campaña ética. Los votos no la acompañan. Alguna vez hasta llegó a autoproponerse como la representante de la “resistencia al Régimen” [sic] aunque sus vaticinios de apocalípticos finales del gobierno de los Kirchner la sumergen cada vez más en el descrédito. Mientras su eterna enemiga ganaba con 55% de los votos, la perdidosa Elisa apenas arañaba un no alcanzado 2% en las últimas elecciones (Octubre 2011). 

A lo mejor hay quienes puedan interpretar sus estrambóticas denuncias y sus agoreros pronósticos como muestra de insania. Yo no lo creo. Es demasiado inteligente, más de lo que su orgullo herido por la superioridad exitosa de su rival le permite aceptar. Pasó a una categoría perversa: alguien que necesita retorcer la realidad a fin de mantener los focos sobre sí con la excusa de defender la ética, alguien inmoral. Tan perversamente inmoral como lo permite su inteligencia.
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lunes, 5 de noviembre de 2012

Violadores de la palabra.

Los violadores de la palabra están en su momento de gloria. Se los escucha en los programas de TV, en los debates parlamentarios, en los titulares de los diarios, en las editoriales. Son personajes conocidos, famosos por su historia o cubiertos de fama por las luces que los enfocan. Con total impunidad revolean descalificaciones, difaman, mienten, retuercen la realidad, y sus palabras caen sobre las audiencias desprevenidas. Para algunos es miel sobre hojuelas. Para otros, es como lluvia ácida, es la revulsión que produce ver y escuchar con qué facilidad el significado y el sentido de las palabras es dado vuelta para que se avenga a sus intereses, o los intereses de quienes les dan espacio y aire. Así podemos escuchar a la siempre presente Elisa Carrió lanzar en pleno recinto durante el debate parlamentario por la ley de Voto a los 16, decir impunemente que el gobierno tal vez compraría esos votos jóvenes con dinero o con drogas, que el voto a los 16 es la entrada oficial de La Cámpora en los colegios secundarios, y que los porteros en las escuelas se ponen la camiseta de La Cámpora y entran a las aulas para controlar qué dicen los profesores a sus alumnos en contra del gobierno. La catarata de inmorales inventos de la diputada con fueros (ganados con el 1,8% de los votos) no despertó, sin imbargo, la indignación de nadie en los escenarios que la escucharon. En el Parlamento nadie protestó ni pidó derecho a réplica. En el programa de televisión, sus interlocutores hiceron un cómplice silencio frente al disparate. 

Imágenes del cacerolazo de Septiembre.
Propuestas para el 8N.
Como en pocos días se llevará a cabo la nada espontánea marcha del 8N, y como se está poniendo al descubierto la trama siniestra de quienes la promueven, salió al ruedo el alfil de Magnetto en su programa de canal 13 a violar el sentido de la palabra ODIO para ponerla en el lugar que más le sirve al multimedios que lo contrata. Los caceroleros opositores al gobierno se ganaron con creces el sello de "odiadores" desde que, en la marcha anterior, exhibieron sin pudor sus insultos a la Presidenta, su desprecio hacia los planes sociales, su mezquino interés en los dólares, entonces ahora están siendo llevados a que no muestren esas marcas de odio, ni su sello de clase. Los organizadores variopintos que los convocan (desde el multimedios Clarín, partidos minoritarios o unipersonales, el PRO, sectores ligados a la derecha recalcitrante, opositores sindicales al gobierno, golpistas históricos, los oligarcas de la SRA, periodistas devenidos en fiscales de la república, etc.) les dicen qué deben hacer para no mostrar ese ODIO que los dejó tan expuestos la última vez: no hablar con la prensa, no lucir ropas de marca, no insultar, no agredir, sólo exhibir los carteles que ELLOS tan solícitamente les proporcionan. Es el milagro que producen los violadores de la palabra: transformar una marcha de reclamo en una marcha de zombies que sólo caminarán exhibiendo carteles, para no mostrar su verdadero interés, esto es, que el gobierno YA YA YA cambie, o se vaya. Entonces, ¿cómo hacer para que el ODIO no aparezca en los discursos de referencia a la marcha? Poniendo el odio en los referentes del gobierno?
Y ahí les vino de perlas la inoportuna intervención de un diputado del FpV que, luego de escuchar discursos agresivos e irrespetuosos (como los de la diputada Carrió, por nombrar el peor) no tuvo mejor idea que lanzar el epíteto de "narcosocialismo" para referirse al caso de la policía santafecina sospechada de connivencia con el narcotráfico, y al gobernante partido de la provincia, el FAP (Frente Amplio Progresista). Y como los violadores de la palabra no tienen problema para violentar los sentidos, tampoco se detienen a la hora de indignarse y sentirse como vírgenes ultrajadas. Así encontraron la excusa perfecta para levantarse del recinto y poner en peligro el quorum para continuar la sesión, a punto casi de la votación final. Entonces, el alfil de Magnetto encontró la veta para su pretensión de instalar la palabra ODIO en el gobierno y sus referentes, desde la presidenta de la Nación hasta el diputado dueño del exabrupto en el recinto. Como si la Argentina no tuviera un historial prolífico en hechos y manifestaciones de odio, desde el "Viva el cáncer" contra Evita, pasando por el bombardeo a Plaza de Mayo del 55, y por los años de plomo de la Dictadura, cuando el país se hizo famoso por las desapariciones forzadas, las torturas y el despojo. Así de fácil hacen tabla rasa de todo queriendo cambiar SUS propios odios por la calentura provocada en un recinto de debate.
"Yo le pido a los jueces QUE RESISTAN", dice Carrió en A 2 voces.

Pero la violación de las palabras  es moneda constante. Durante la semana pasada tuvimos que escuchar o leer a los periodistas de varios medios del Grupo Clarín y sus socios hablar de "embestida" contra la Justicia, a la siempre presente Carrió arengando a los jueces para "que resistan", y al diario La Nación hablar de "5 jueces "abatidos" en pocos días", cuando es exactamente al revés, y lo saben. Esos jueces a los que el diario La Nación considera "abatidos" son en realidad jueces corrompidos por el Grupo Clarín por medio de dádivas (viajes a Miami a participar en foros dedicados a cuestionar la Ley de Medios, nada menos) porque necesita un fallo favorable a su reclamo de inconstitucionalidad del famoso artículo 161 de adecuación a la Ley. Los que acusan al gobierno de avasallar las instituciones, no tienen ningún prurito en corromper a los jueces (de los que ya lograron una prórroga de 3 años para la aplicación completa de la Ley, cautelar mediante), ignorar la ley votada por mayoría en el Congreso, ignorar al órgano de aplicación de la ley, la AFSCA e ignorar el fallo de la Corte Suprema que puso límite a esa cautelar lograda, para el día 7 de diciembre próximo.
Y hablando del 7 de diciembre (el 7D, como lo llamó el Ejecutivo), tanto el gobierno como el multimedios están lanzados a una campaña de spot publicitarios en los que cada uno da su enfoque sobre la cuestión. Y allí aparecen los spots de Clarín, otra vez, violando la palabra con una catarata de falacias.
Veamos...
Aviso institucional del gobierno referido al 7D.
Spot de Clarín en respuesta al aviso gubernamental:
Peeeerooooo... la revista Barcelona, revista de sátira política, desarma las falacias del spot de Clarín:
Y un detalle final: donde la revista Barcelona dice "Independiente de este gobierno" debería decir: "Este gobierno NO ES dependiente del Grupo Clarín", como siempre lo fueron, con mayor o menor fortuna, los gobiernos anteriores, como bien. 

El 7 de diciembre es mucho más que una fecha: es un símbolo, y podremos ver si un grupo económico es capaz de seguir violando la palabra o empezaremos a respirar un aire más limpio de tanto humo intoxicado de mentiras.
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miércoles, 22 de junio de 2011

De grandezas e inmoralidades...

Cristina anunció su candidatura a la presidencia 2011.
Ayer, 21 de junio de 2011, y algunos días antes que se venciera el plazo, Cristina Fernández de Kirchner anunció que sería candidata a la reelección por la presidencia de la Nación. Lo hizo por cadena nacional, y luego del anuncio de la licitación para 220 señales de TV para el sistema de TVAbierta, en una clara muestra de dar empuje real a la vigencia de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, otorgando posibilidad de expresión a muchos sectores de la sociedad, rompiendo así el monopolio de los grandes medios audiovisuales, que se resisten a la desinversión apelando a medidas cautelares de jueces amigos. Asimismo la presidenta anunció el comienzo del plan "televisores para todos", que permitirá que sectores menos favorecidos (comenzando esta vez por los jubilados, siguiendo luego por los beneficiarios de la AUH, etc.) acceder a televisores LCD con  decodificador incluído, por medio de planes en cuotas a largo plazo.
Luego de estos anuncios vino la sorpresa para la gran mayoría: después de despacharse contra nuevos ataques de los mismos medios de siempre en los últimos días, pero esta vez con foco en su salud física y mental, Cristina decidió no postergar su anuncio acerca de que acepta someterse a la voluntad de las urnas para acceder a un nuevo mandato presidencial (ver video):

Las reacciones no se demoraron, las nuestras llenas de euforia, de alivio, de emoción... y las otras...!
Pero las más terribles y difíciles ya de tolerar son las de la diputada de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, siempre dispuesta a expresiones escandalosas y llenas de odio.
Hace largo tiempo que escuchamos o leemos sus expresiones con un alto grado de incredulidad, tanto por la no correspondencia entre sus vaticinios y su cumplimiento, como por el grado de delirio que muchas de esas expresiones tienen. Muchos nos preguntamos cómo es posible que, siendo a esta altura una de las candidatas con mayor nivel de rechazo según las encuestas (70 %, más o menos) y tan bajo nivel en las encuentas de elección a presidente (no más de 7% en estos días), es una de las que más frecuenta los estudios de televisión, y es más frecuentemente consultada por los medios y programas del Grupo Clarín.
Pero a esta altura, y luego de las expresiones de ayer cuando fue consultada en forma inmediata luego del anuncio de Cristina por el canal de noticias TN, se merece este post tratando de poner las cosas en su justo lugar. Elisa Carrió puede ser acusada de loca, de delirante, de mística, de intolerante, de trabajar para Clarín y La Nación, de ególatra, pero creo que lo de ella es mucho más grave.
Recordemos algunas de sus expresiones.
  1. Acusó al ex presidente Néstor Kirchner de parecerse a Stroessner, de ser autoritario y mentiroso.
  2. En ocasión de las manifestaciones del "campo" por la 125 aseguró que Kirchner estaba preparando "algo", que había armas, que la gente del campo podía sufrir una encerrona en Plaza de Mayo, etc.
  3. Que cuando Kirchner se hacía "el bueno", era porque estaba preparando "algo".
  4. Llegó a decir que lo mejor que podría pasarle a Cristina sería "quedarse viuda"(antes que Néstor muriera)...
  5. Cuando falleció Néstor Kirchner y se le pidió su opinión sobre el desfile multitudinario para despedir sus restos, expresó sin inmutarse que todo había sido organizado por Fuerza Bruta, el mismo grupo que organizó los festejos del Bicentenario, al que acudieron millones de personas.
  6. Como Cristina retomó en forma inmediata sus actividades presidenciales, la criticó diciendo que ella debería haberse tomado licencia, que no estaba haciendo su duelo como debería...
  7. Varias veces vaticinó que Cristina no se iba a presentar a la reelección porque no iba a soportar una derrota, que seguramente iba a anunciar que sería Scioli (Daniel) el candidato, aunque en los últimos tiempos (y seguramente viendo las apabullantes encuestas que daban a Cristina ganando cómoda en 1ª vuelta) había comenzado a aceptar que Cristina tal vez se presentaría.
  8. Ya había anticipado: “Está claro que Cristina Kirchner está mintiendo. Llora frente a los pobres. El vestido negro forma parte de una escena semiótica, el luto forma parte del disfraz".
  9. Pero lo de ayer superó todo lo dicho contra Cristina (o Néstor) dicho hasta el presente: “Ella me engañó con el llanto, y con el vestido negro y no era así. A lo mejor no lloró tanto. El duelo terminó. Empieza la batalla. Me queda claro que es idéntica a él" (por Néstor Kirchner).
Mientras la presidenta habla de tolerancia, de respeto, de libertad de expresión, de compromiso, de la responsabilidad por asumir lo que se "debe hacer" y actuar en consecuencia, esta señora sólo ve oscuras intenciones, falsedad, impostura.
Si una persona, para poder sostener su mentira o no reconocer sus falsos vaticinios, debe retorcer tanto la realidad al punto de transformar al "otro" en un ser mentiroso que se iguale a su propia mentira, el problema de Carrió no es su insanía, o su intolerancia, sino su MORAL, o mejor dicho, su FALTA DE MORAL, demostrada a lo largo de toda una serie de expresiones y actitudes inmorales, y confirmada por esta última de ayer como frutilla que corone el postre.
Mientras en nuestra sociedad personajes inmorales como éste sigan siendo escuchados y difundidos, consultados, o peor aún, elogiados, estamos en graves problemas. Y los que la alientan invitándola a expresar sus inmoralidades son tanto o más responsables que ella. Porque la están usando como ariete contra un poder que tiene la moralidad de lo que es justo, y el apoyo de un pueblo que lo respalda.
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domingo, 5 de diciembre de 2010

La trampa del mentiroso.

El circuito de las mentiras quedó al descubierto:



Sin embargo, y mientras continúa la danza frenética de Wikileaks, y a pesar de tantas mentiras y manipulaciones descubiertas, los plumíferos cipayos que trabajan para el dominador mientras operan para sus propios intereses, siguen avanzando como si aquellos a quienes vendían sus valiosas operaciones los hubieran traicionado. Así se les paga a los traidores. Deberían saberlo. Y los mentirosos no tienen más alternativa que continuar mintiendo, enroscándose en una cada vez más complicada mentira. ¡Un trabajo de locos! De lo contrario, deberían admitir sus miserias, y éso...es muy difícil que un miserable lo haga.
Entre los chimentos revelados de cables y mails, también se conocieron los nombres de algunos de esos "periodistas cautivos" (como los llama la misma Embajada de EEUU), frecuentes y asiduos visitantes :Joquín Morales Solá (periodista del Grupo Clarín y editorialista del diario La Nación), Guillermo Cherasny, Jorge Fontevecchia (editor de la revista Noticias y del sitio Perfil.com), entre varios otros. Por ejemplo se supo también que Juan Félix Marteau, era otro informante de la Embajada. Especialista en delitos financieros y blanqueo de capitales, fue también funcionario junto a Alberto Iribarne, hoy apoderado del PJ Federal. Defiende al multimedios  (Clarín) en una causa por evasión de impuestos. También fue asesor de la diputada Elisa Carrió (ver nota completa acá).
Unos pocos días atrás, la revista Noticias se despachó con la siguiente tapa:
...continuando con su andanada de bajezas, como si nada hubiera pasado. Y recibió la siguiente respuesta:
(Ver nota completa acá, y otra nota sobre el mismo punto acá).

En declaraciones a Radio 10, la funcionaria consideró que "escribir cosas inventadas no le sirve a nadie". "Esta mañana, me levanté y vi la tapa de Noticias y después leí la nota y me quedé pasmada", comentó al referirse a la tapa de la revista Noticias titulada "Qué descubrió la Embajada sobre Cristina".

La nota desarrolla en su interior supuestos informes secretos de la Embajada de EE.UU revelados en WikiLeaks y que hacen referencia al estado de salud de la Presidenta argentina.

Farrel dijo que la nota es "totalmente falsa" y que "describe a una persona, George Kenny, que supuestamente informó a Washington sobre el pedido que llegó a la embajada en 2009".

"Quiero decir que no existe esa persona. No trabaja en la embajada, no ha trabajado en la embajada y, esta nota, es completamente falsa, o sea, que han inventado todo, todo ", enfatizó. 
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Lo más llamativo es que la nota, que abunda en conceptos como “diagnóstico psicológico”, “medicación”, “antidepresivo Zenitus” y supuestas revelaciones de un psiquiatra que habría atendido a la presidenta, también da cuenta de que la embajada estadounidense basa sus informes en datos brindados por periodistas locales, y muestra a su vez las tapas de ese mismo semanario que aluden a un supuesto tratamiento psiquiátrico de la presidenta.(...)
La editorial Perfil, dueña de la revista, reaccionó ayer en el portal de su diario digital. (Perfil.com) “La Embajada de EE UU cargó contra Noticias por el informe sobre CFK”, tituló y reprodujo la respuesta de la diplomática. Sin embargo, en ningún caso revisó sus afirmaciones ni dio crédito a las palabras de la encargada de prensa de la sede diplomática estadounidense(nota de Tiempo Argentino).
Por supuesto que, como buen mentiroso, Fontevecchia defiende a capa y espada la existencia del tal George Kenny, a quien la embajada "no tiene más remedio que negar...porque es un espía", igual que los periodistas que viven llevando carpetitas con  información a la embajada, respondiendo a los supuestos pedidos de la misma para "operar" a su favor o a favor de empresas a las que quieren favorecer.
Lo cierto es que los papelones de los 3 medios (Clarín, La Nación, revista Noticias) ya son obscenos, y han quedado tan con el traste al aire que no les queda otra que seguir mintiendo.
Y lo más grave de toda la situación (o por lo menos, lo que a mi más me preocupa), es que un público cautivo, cegado a la realidad y necesitado de que le mientan, continúa enganchado al círculo de la mentira, y defendiendo como gato entre la leña a los mismos que trabajan para sus propios intereses, aún en contra de los intereses del país.
Los lectores que todavía continúan leyendo y creyendo lo que estos medios cipayos construyen para ellos todos los días, ya no pueden considerarse desinformados. A esta altura SON CÓMPLICES.
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viernes, 19 de noviembre de 2010

Riñas de gallos...

La imagen lo dice todo.

Pero por si hay algún desprevenido que en estos días estuvo de paseo por Saturno, este pequeño circo en que fue transformado el Congreso, tiene actores y directores. Mientras algunos se pelean, otros estimulan esas peleas para entretenimiento de las masas inadvertidas, quienes creen que ésas peleas son lo más importante. Mientras algunas diputadas cacarean asustadas porque alguien, supuestamente, las quiso corromper, otras por detrás denuncian escándalos, circulación de Banelcos, traiciones y "pedidos" de hasta 50.000, $ ó U$S, según la hora y según el canal. Eso sí, todo mostrado prolijamente frente a las cámaras de determinados medios, los que prolijamente los multiplicaron y manipularon a gusto y piaccere para consumo de, una vez más, las masas inadvertidas. El último capítulo de este circo mediocre fue el que protagonizaron el diputado Kunkel (FPV) y la diputada Camaño (peronismo federal): ésta última propinó frente a esas mismas cámaras un sonoro cachetazo-piña-bofetada-sopapo-castañazo-soplamoco al diputado Kunkel...Y el circo aplaudió o gritó, gozozo o escandalizado, según los casos.
¿Pero qué esconde este circo decadente exhibido frente a las cámaras y multiplicado por diarios y radios?
Impotencia. Éso es lo que esconde.

La oposición, liderada por la cada vez más delirante y dictatorial fiscal de todo el mundo, Elisa Carrió, negó la posibilidad de la aprobación del Presupuesto para el 2011 enviado por el P.E. en el mes de Septiembre, que ya había sido trabajado en la comisión correspondiente y que tenía despacho de mayoría, con la excusa de que se estaba produciendo un ESCÁNDALO...Ahí aparecieron la denunciante mayor, las denunciantes menores y los acólitos obedientes (de su propio partido), acusados de "pactar" con el P.E. si no se sumaban a la denuncia de ESCÁNDALO...
Todas las supuestas denuncias del supuesto ESCÁNDALO fueron derivadas a la Justicia (que citó a las denunciantes del ESCÁNDALO), y la comisión de Asuntos Constitucionales.
Cuando se reunió esta comisión, pasaron algunas cosas curiosas:
1. La directora-denunciante del ESCÁNDALO, Elisa Carrió, luego de leer y repetir sus "denuncias", se retiró de la comisión y dejó solas a las otras denuciantes para que se las arreglaran como pudieran. Ella ya había cumplido su cometido: presentarse ante las cámaras para su show personal para Clarín-TN.
2. La denuciante menor Cynthia Hotton (de partido unipersonal-opositor) entregó un "sobre cerrado" con la declaración de su denuncia ante la Justicia, a la presidente de la comisión, Graciela Camaño.
3. Mientras este acto se desarrollaba, las cámaras de TN, con un significativo zócalo, ANUNCIABAN el  nombre de la denunciada (la diputa Fadel del FPV) que supuestamente era secreto ya que aparecía en el "sobre cerrado" que en ese acto se estaba entregando. ¡PLOP!
4. A continuación, la denunciante Hotton revela (por 1ª vez) que era ELLA quien había llamado a Fadel, y no al revés...¡CHAN!
Fin del sainete, fin de la opereta, fin del circo mediocre.
Pero claro, ése final era demasiado bochornoso. Si bien el reglamento de la cámara indica que los dictámenes de la comisión deben expedirse EN ÉSE MOMENTO y con las firmas de los asistentes (pequeño detalle que el diputado Kunkel, a los gritos, trataba de recordar), la presidenta de la comisión prefierió pasar a Cuarto Intemedio, sin cerrar la cuestión, ya a todas luces descubierta, destapada, desvelada.
Entonces es cuando aparece el epílogo del pequeño circo criollo: como Kunkel continuaba a los gritos, añadiendo a los mismos algunos recordatorios a la figura del célebre marido de la diputada (Luis Barrionuevo: "Debemos dejar de robar por dos años", urnas quemadas en una elección perdida en Catamarca...para empezar), la diputada salió en defensa del honor (?) de su marido y le propinó a Kunkel la ya famosa cachetada-piña-sopapo...!
Sin entrar en custiones de género (que no es el objetivo de estas palabras), es muy interesante escuchar y leer algunas observaciones sobre el episodio, y cómo cada quien asumió una postura. Y estas posturas no tienen que ver tanto con una defensa o no del género, sino con una postura política. Y como muestra baste este botón:

GENIAL GRACIELA CAMAÑO: TODOS QUISIERAMOS DARNOS EL GUSTO DE TROMPEAR O ESCUPIR A ESTAS BASURAS ULTRAKIRCHNERISTAS QUE HAN LLEVADO A LA REPUBLICA A UNA CRISIS INSTITUCIONAL QUE TARDARA DECADAS EN SER SUPERADA. MILLONES TE APOYAN GRACIELA, MAS ALLA QUE LOS DELINCUENTES SE VICTIMIZARAN OTRA VEZ.

Este comentario pertenece a un lector de Perfil.com, que se denomina Emanuele, y es sólo una muestra de los muchos otros por el estilo que aparecieron en dicha página. Es evidente que Emanuele vive en Saturno, de lo contrario no podría tener una visión tan distorsionada de la realidad argentina actual.

Ésa es la razón por la que tantos personajes del espectro político salieron a defender la actitud patotera de la diputada Camaño: no porque piensen en la "pobre mujer atacada verbalmente todo el año por el desubicado Kunkel", al que muchos ni siquiera conocían antes de hoy. Sino porque Camaño es la mano ejecutora de todos los que quisieran hacer lo mismo con cualquiera que represente o pertenezca a este gobierno, incluída la Presidente. Fueron terribles y reveladoras las imágenes de una senadora llamada Cristina Fernández  que, yendo a Catamarca para tratar de regularizar los desaguisados de Barrionuevo en otros tiempos, fuera atacada con huevos y algo más mientras hablaba y denunciaba las actitudes patoteriles.

Ésto decía la diputada Camaño en otra ocasión:

La diputada Graciela Camaño en 3 de Febrero, junto a Martín Jofre. ¡Qué atrás quedaron estas palabras!
Algunos que criticaron la actitud bochornosa de la diputada Camaño, quien ante la impotencia recurrió al cachetazo-piña-sopapo, comenzaron a llamarla Tigresa Acuña, el nombre con el que es conocido una famosa deportista femenina de boxeo.

Marcela Acuña junto al ex presidente Néstor Kirchner.

Esta mañana, en Radio Nacional, se le realizó un reportaje a Marcela Acuña, la llamada "Tigresa", para hablar justamente de este episodio en Diputados. Marcela Acuña cumple, en estos momentos, funciones de Concejal en el partido de 3 de Febrero (provincia de Buenos Aires), y su respuesta fue toda una lección de sensatez y tolerancia democrática. Dijo, entre otras cosas, que ella tiene muy claro que, una cosa es pelear arriba de un ring, con un par que está en las mismas condiciones que ella y con reglas que pautan la actividad deportiva, en este caso, el boxeo. Mientras que la actividad política parlamentaria requiere del diálogo, del intercambio respetuoso de las ideas, y que la violencia sólo puede comprenderse cuando los argumentos de alguna de las partes se terminaron, y entonces aparece la desesperación.
Una contundente lección de democracia y de tolerancia, en boca de una boxeadora, que además es representante del pueblo.
Por lo tanto, llamar "Tigresa Acuña" a la diputada boxeadora Camaño, es un despropósito: le queda grande.
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