Cristina Fernández de Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner
Hay una REALIDAD que los diarios NUNCA te van a contar, porque no sirve a sus intereses.// ♥♥♥ Elecciones 2015: nosotros te avisamos, pero NO QUISISTE VERLO. Ahora ya están aquí. Mientras tanto, ABRAZAME, hasta que vuelva CRISTINA. ♥♥♥

domingo, 18 de agosto de 2013

Matrix: sueño, pesadilla o realidad.



Usualmente, lo que llamamos "realidad" no es otra cosa que una alucinación colectiva inducida por los medios de comunicación. W.G.G.
Con esta frase (más otra de Friederich Nietzche) comienza el último capítulo de Nadie vio Matrix, del periodista y escritor Walter Graziano: Final abierto: La Matrix. Y habiendo llegado hasta aquí, me atrevo a opinar sobre lo leído, dudando entre hacerlo como lectora de ficción (por lo atractivo y atrapante del relato) o como lectora de un ensayo documental, tal es la contundencia de las referencias a la realidad y las documentales de las que se vale como fuentes. Y las alusiones no se refieren sólo a hechos concretos ocurridos en el mundo (y dados por casi todos como "ciertos" y "probados") sino porque en ese universo en el que los hechos se desarrollan también está  involucrada nuestra región, e incluso a nuestro país (aunque no lo nombre de manera directa), dados algunos hechos que aquí ocurrieron, todavía no esclarecidos, y tan intrincados que hasta parecerían encontrar los motivos en los mismos hechos que el libro muestra (me refiero, por ejemplo, a los atentados terroristas en la Embajada de Israel y la AMIA, pero también, a las informaciones conocidas por Wikileaks, por citar sólo algunos). Porque incluso en nuestro inmediato presente hay conceptos, ideas, personajes históricos, que están presentes, y que forman parte de aquello que circula en el mundo simbólico cotidiano, y por supuesto, utilizado mediática y políticamente. Sumergidos en la campaña electoral de medio término (las PASO), a punto de asistir a la demorada definición por la constitucionalidad total de la Ley de Medios a cargo de la Corte Suprema, en medio de una lucha político-mediática entre el gobierno y quienes defendemos sus políticas por un lado, y las corporaciones de todo tipo que se sienten amenazadas por las mismas por el otro, encuentro en la lectura de este libro unas conexiones más que interesantes, perturbadoras incluso. No porque traigan una respuesta, pero sí porque brindan un abanico de posibilidades como para encontrar razones que sirvan de explicación. Por eso me atrevo a volcar aquí los párrafos que me parecen más significativos de dicho capítulo final, porque además resumen la hipótesis general que el libro sostiene.

Digámoslo sin vueltas: la matrix que padecen vastas poblaciones del mundo, y cuyo origen y epicentro se sitúa en el propio corazón del imperio anglo-norteamericano es un triángulo (...) en cuyos vértices se encuentran los tres poderes. Cuando se habla de los "tres poderes" se suele pensar generalmente en el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Craso error. Ésos no son los tres poderes reales que ejercen un dominio cada vez más efectivo y abrumador sobre nosotros, quienes en mayor o menor medida estamos encerrados dentro del triángulo.
Vale la pena aclarar que la definición de esos tres poderes tal como la hemos citado más arriba corresponde a Montesquieu, quien postuló un poder político para cada país dividido en ejecutivo, legislativo y judicial. (...) Fue postulada en su obra "El espíritu de las leyes" que se hizo famosa mundialmente aun antes de ser efectivamente publicada, gracias a dos factores: la citada afiliación de Montesquieu a una sociedad monárquica de otro país, como la Royal Society, y su afiliación a la masonería que data de diecisiete años antes de la aparición de El espíritu de las leyes (...).
¿Por qué el interés de Inglaterra y de las sociedades secretas en las teorías de Montesquieu? Muy sencillo: la división del poder político en ejecutivo, legislativo y judicial era funcional a Inglaterra, dado que ese país deseaba extender su imperio y para ello necesitaba debilitar las monarquías absolutistas existentes en Europa, sobre todo la francesa, que podían obstaculizar el dominio mundial comercial y financiero de los ingleses. Hoy, en la actualidad, la teoría de la división del poder político de Montesquieu también es funcional a los intereses del gran imperio anglo-norteamericano, dado que la fragmentación del poder político sirve para que el mismo sea débil frente a los intereses de las grandes corporaciones que con sus cuantiosos fondos pueden financiar candidatos, convertir abogados en jueces, presionar a los legisladores para que aprueben (rechacen/traben) determinadas leyes, etc. etc. (...) El día que se escriba la verdadera historia de éste y muchos otros "héroes" de la "democracia" y el "libre mercado"como Rousseau, Voltaire, Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill, probablemente no quede piedra sobre piedra del prestigio de los fundadores de los sistemas políticos y económicos con los que se rige hoy el mundo: un utópico y cada vez más lejano "libre mercado" regido cada vez más por megacorporaciones que no compiten entre sí, y una falsa "democracia" prostituída por intereses económicos. 


Vale la pena mencionar aquí que estos males políticos y económicos están más acentuados y fortalecidos en los Estados Unidos y en el Reino Unido, y más atenuado en varias naciones europeas y, crecientemente, latinoamericanas, en las que parece renacer un sentimiento de corte netamente antiimperialista.

(...) Los tres vértices del triángulo del poder del imperio anglo-norteamericano son: el poder económico, el poder político y los medios de comunicación de los Estados Unidos y el Reino Unido.
(...) El poder económico _claramente predominante_ surte de fondos tanto al poder político (...) y también financia a los medios de comunicación (avisos, propaganda, solicitadas, premios, dinero "arriba" y "abajo" de la mesa, y hasta coloca a algunos de los periodistas). El poder político brinda cobertura a los designios del económico mediante decretos, leyes, sentencias judiciales y todo tipo de decisiones visibles (como guerras) e invisibles (como la generación del "terrorismo" y también la propia "lucha" contra él). A su vez da a los medios de comunicación información, desinformación, cargos y puestos dentro de la estructura de gobierno, y hasta sostiene agentes de inteligencia travestidos muchas veces de periodistas. Finalmente, los medios de comunicación brindan cobertura al poder económico, haciendo conocer la información que las megacorporaciones desean que se conozca, y escondiendo en lo posible la que éstas consideran inconveniente y digna de ser ocultada, y le dan cobertura y legitimidad al sistema político apoyando al gobierno de turno, o a la oposición, a republicanos o demócratas, e incluso a independientes en algunas ocasiones, pero siempre cuidando que la gente siga creyendo que en los Estados Unidos, en el Reino Unido y _en mayor o menor medida en el mundo entero_ se está viviendo realmente en "democracia" y en un régimen realmente "capitalista de libre mercado". Ésta es la matrix imperial anglo-norteamericana bajo la cual todos los ciudadanos del mundo, en mayor o menor medida, estamos sujetos merced a la globalización. Su gestación lleva nada menos que cuatro siglos.


 Tal como dice el autor, luego de leer el libro uno puede tener varias actitudes: curiosidad, interés, asombro, espanto y finalmente, resignación. Pero también puede caer en la incredulidad o en la negación, "haciendo como que" nada se ha leído. Lo que yo elegí hacer, es compartir "algo" de todo, aquello que tal vez más familiar nos resulte, aunque todo el libro está plagado de hechos supuestamente conocidos por todos. Y no creo que lo olvide. Porque, tal como cita el autor en el final de la obra...

En una época de engaño universal, decir la verdad es revolucionario.
George Orwell, 1984.
___________________________________________________________________________________

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails