2 de Septiembre de 2021

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sábado, 25 de enero de 2014

Rodolfo Walsh: escritor y PERIODISTA.

Hace pocos días, en relación con la muerte del poeta Juan Gelman, muchos lo recordaron con admiración y auténtico reconocimiento. Otros prefirieron "olvidar" su pasado comprometido y jugado como parte de Montoneros, y otros eligieron "pasarle factura" por ese mismo pasado. Como ese olvidable periodista (?) cuyo nombre olvidé, que dado el prestigio y el reconocimiento que su figura ganó, no pudo soslayar elogiarlo como poeta, pero reprochándole no haberse arrepentido de los muertos por la guerrilla montonera. En fin. Miserias de la mediocridad... En mi caso, preferí recordar un momento de ese pasado montonero, aquél en el que, sus convicciones e ideales quedan intactos, frente al desvarío de las cúpulas, y elige abandonar la agrupación guerrillera (ver post Juan Gelman: carta a Rodolfo Puiggrós).

Con Rodolfo Walsh pasa algo parecido: es una piedra en el zapato que no pueden detenerse a sacar. Es tan grande su figura de escritor y periodista talentoso y a la vez comprometido que, más que un modelo, es para ellos un reproche. ¿Qué verían hoy ciertos periodistas si se miraran en el reflejo de Rodolfo Walsh? Seguramente lo más parecido al retrato que Dorian Gray escondía en el desván... Entonces prefieren hacer de cuenta que nunca existió...Cómo no recordar, en estos tiempos de periodismo corporativo, a un vacilante abogado pretendiendo convencer a la Corte Suprema (Audiencias por la LSCA) de la "necesidad" de tener poder, para no perder libertad de prensa, frente a un gobierno elegido democráticamente. Tal es la manera en que el poder corpomediático oculta su "necesidad" de manejar al poder político para que favorezca sus intereses. Qué lejos está ese tipo de periodismo de aquél que ejercía Rodolfo Walsh. Y qué cerca están las minorías dominantes que Walsh criticaba (y trataba de combatir con su palabra), de esto que, todavía hoy, llamamos "periodismo".

Para su libro "El oficio de Periodista"(*),  Julio Ferrer entrevistó a figuras respetadas y valiosas del periodismo, como Osvaldo Bayer, Stella Calloni, Eduardo Jozami y Rogelio García Lupo entre otros. Dice en su Presentación:

"Cabe señalar un aspecto en donde todos los entrevistados coinciden, en nombrar a Rodolfo Walsh como un ejemplo de periodista, por su rigurosidad profesional y ética periodística; señalando dos momentos de su vida trascendentales para el periodismo universal: su libro "Operación masacre" (**) (de 1957), la investigación que deja al descubierto la barbarie de la "Revolución Libertadora", con los fusilamientos de militantes de la resistencia peronista inermes en un basural de José León Suárez. Y en la "Carta abierta de un escritor a la Junta Militar" (fechada el 24 de Marzo de 1977, a un año del golpe, escrita y despachada por correo al día siguiente, sabiendo que ningún medio argentino la iba a publicar.), en donde denuncia de una manera irrefutable el plan sistemático de exterminio de la dictadura militar en su primer nefasto año de vida. El 25 de Marzo de 1977, día en que Walsh hacía circular ese documento a la sociedad, caía en combate contra una patota de mercenarios de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada)."

En una de las entrevistas para el libro, dice la periodista Stella Calloni:

"Rodolfo Walsh creo que no ha sido superado.(...) Es un modelo para siempre del periodismo nacional y mundial, y en él nombro a otros admirables periodistas argentinos, cronistas insuperables, pero no quiero dejar nadie por fuera por eso hago la síntesis en Walsh. Ese nombre los contiene a todos".


Dice Rodolfo Walsh en la Introducción de la 1ª edición del libro Operación Masacre, en Marzo de 1957:

"La primera noticia sobre la masacre de José León Suárez llegó a mis oídos en la forma más casual, el 18 de Diciembre de 1956. Era una versión imprecisa, propia del lugar _un café_ en que la oí formulada. De ella se desprendía que un presunto fusilado durante el motín peronista del 9 y 10 de ese año sobrevivía y no estaba en la cárcel."
Y luego en el prólogo para la edición del libro, en Julio de 1957:

"Operación masacre" apareció publicada en la revista Mayoría, del 27 de Mayo al 27 de Julio de 1957: un total de nueve notas. Los hechos que relato ya habían sido tratados por mí en el periódico "Revolución nacional", en media docena de artículos publicados entre el 15 de enero y fines de marzo de 1957."

El "fusilado que vivía" era Juan Carlos Livraga, y después con el correr de la investigación, se supo que había otros más: Miguel Ángel Giunta, Horacio di Chiano, el ex suboficial Gavino, Julio Troxler, Reinaldo Benavídez y Rogelio Díaz: siete en total. Pero de todos ellos, el único, entre sobrevivientes o familiares de las víctimas, que se atreverá a presentarse para que se haga justicia, será Juan Carlos Livraga. Los que no corrieron la misma suerte son los que sí fueron fusilados, y cuyos restos se encuentran en cementerios de Boulogne, San Martín, Olivos y Chacarita: Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez, Carlos Lizaso y Mario Brión. Los hechos que se relatan a partir de las investigaciones son simultáneos al levantamiento de los Grales. Valle y Tanco quienes, a través de una Proclama, justificaban el alzamiento contra el régimen. El motín fue sofocado, Valle fusilado y un total de 27 ejecuciones fueron el saldo entre los sublevados.
El Jefe de Policía de la provincia de Buenos Aires, teniente coronel (R) Desiderio A. Fernández Suárez había ordenado el fusilamiento de los civiles detenidos. Pero no salió como esperaba, quedaron varios para contarlos, y ante la investigación de los hechos (que el gobierno de la Revolución Libertadora negaba o desfiguraba), Fernández Suárez terminó confesando, y los hechos investigados quedaron probados en forma definitiva:

-Que el 9 de junio de 1956 detuvo personalmente a un grupo de hombres entre los que estaba Livraga.
-Que la detención de esos hombres se produjo a las 23 hs. del 9 de Junio, es decir, una hora y media antes de promulgarse la Ley Marcial.
-Que esos hombres no habían participado en el motín.
-Que esos hombres no opusieron ninguna clase de resistencia al arresto.
-Que a la madrugada esos hombres fueron fusilados "por orden del Poder Ejecutivo", según Fernández Suárez.

Pero Fernández Suárez, con la complicidad de la justicia, de sus colegas militares y del gobierno de Aramburu, no es acusado ni juzgado. La investigación de Rodolfo Walsh centrada principalmente en la figura de Livraga (el Expediente Livraga), demuestra cómo, un grupo de personas fueron detenidas (y algunas fusiladas) violándose todos sus derechos, escudándose en un decreto que todavía no existía. 
"No habrá ya malabarismos capaces de borrar la terrible evidencia de que el gobierno de la Revolución Libertadora aplicó retroactivamete, a hombres detenidos el 9 de junio, una ley marcial promulgada el 10 de junio. Y eso no es fusilamiento. Es un asesinato".

Y ya en el capítulo "Aramburu y el juicio histórico" (luego del secuestro a manos de un comando montonero y su posterior juicio y ejecución) dice Rodolfo Walsh:

"La matanza de junio ejemplifica pero no agota la perversidad de ese régimen. El gobierno de Aramburu encarceló a millares de trabajadores, reprimió cada huelga, arrasó la organización sindical. La tortura se masificó y se extendió a todo el país. El Decreto que prohíbe nombrar a Perón o la operación clandestina que arrebata el cadáver de su esposa, lo mutila y lo saca del país, son expresiones de un odio al que no escapan ni los objetos inanimados, sábanas y cubiertos de la Fundación incinerados y fundidos porque lleva estampado ese nombre que se concibe como demoníaco. Toda una obra social se destruye, se llega a segar piscinas populares que evocan el "hecho maldito", el humanismo liberal retrocede a fondos medievales: pocas veces se ha visto aquí ese odio, pocas veces se han enfrentado con tanta claridad dos clases sociales.
Pero si este género de violencia pone al descubierto la verdadera sociedad argentina, fatalmente escindida, otra violencia menos espectacular y más perniciosa se instala en el país con Aramburu. Su gobierno modela la segunda "década infame", aparecen los Alzogaray, los Krieger, los Verrier que van a anudar prolijamente los lazos de la dependencia desatados durante el gobierno de Perón. La República Argentina, uno de los países con más baja inversión extranjera (5% del total invertido), que apenas remesaba anualmente al extranjero un dólar por habitante, empieza a gestionar esos préstamos que sólo benefician al prestamista, a adquirir etiquetas de colores con el nombre de tecnologías, a radicar capitales extranjeros formados con el ahorro nacional y a acumular esa deuda que hoy grava el 25% de nuestras exportaciones. Un solo decreto, el 13.125, despoja al país de 2.000 millones de dólares  en depósitos bancarios nacionalizados y los pone a disposición  de la banca internacional que ahora podrá controlar el crédito, estrangular a la pequeña industria y preparar el ingreso masivo de los grandes monopolios.
Quince años después será posible hacer el balance de esa política: un país dependiente y estancado, una clase obrera sumergida, una rebeldía que estalla por todas partes. Esa rebeldía alcanza finalmente a Aramburu, lo enfrenta con sus actos, paraliza la mano que firmaba empréstitos, proscripciones y fusilamientos".

Impresiona leer estas palabras por su vigencia, y por el coraje ético de un periodista como Rodolfo Walsh. Cuántas de sus afirmaciones pueden entenderse a la luz de este presente político y económico y de la historia que vivimos varias décadas atrás. Cuánto de ese antiguo odio todavía ensancha la brecha de esa sociedad escindida, y cómo podría perderse lo logrado, viendo cómo ya pasó. Las palabras de Walsh hoy, pueden darnos lecciones de historia para que aprendamos a no repetirla.

¡Que así sea!
 "Operación masacre". 
Versión cinematográfica completa, filmada por Jorge Cedrón en 1972.
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(*) "El oficio de periodista". Entrevistas, Julio Ferrer. (2010). Editorial Punto de Encuentro.
(**) "Operación masacre". Rodolfo Walsh (45º edición, Julio de 2013). Ediciones de la flor.

domingo, 19 de mayo de 2013

Jorge Rafael Videla. Genocida. 1925-2013

Sí, ha muerto. En cárcel común, condenado, repudiado por sus crímenes, sin haberse arrepentido jamás y reivindicando lo hecho. Negando hasta sus últimos días la potestad de los tribunales que lo juzgaban, con una Justicia que, con todos sus defectos, le dio los derechos que él había negado a los miles de detenidos, desaparecidos y torturados de su siniestro gobierno. Con un último atrevimiento, alentando incluso un levantamiento contra el gobierno democrático de la presidenta Cristina Fernández. Con el orgullo que nunca perdió, hasta que los límites de la vida lo derribaron de una manera tan poco digna que, tal vez ni siquiera él, que tan poco respeto tuvo por la vida humana de sus propios compatriotas, hubiera imaginado.
Informe Médico de la Unidad Médico Asistencial del Penal de Marcos Paz, sobre la muerte de J. R. Videla.
No, no se podía fusilar. Pongamos un número, pongamos cinco mil. La sociedad argentina no se hubiera bancado los fusilamientos: ayer dos en Buenos Aires, hoy  seis en Córdoba, mañana cuatro en Rosario, y así hasta cinco mil. No había otra manera. Todos estuvimos de acuerdo en eso.Y el que no estuvo de acuerdo se fue. ¿Dar a conocer dónde están sus restos? Pero...¿qué es lo que podemos señalar? ¿El mar, el Río de la Plata, el  Riachuelo? Se pensó, en su momento, en dar a conocer las listas. Pero luego se planteó: si se dan por muertos, enseguida vienen las preguntas que no se pueden responder: quién mató, dónde, cómo. (*)

Impresionante confesión, llena de cinismo, pero envuelta en un halo de "sentido común". Claro, el que sólo puede exhibir alguien que se creyó, en algún momento, dueño de la vida y de la muerte de miles de sus compatriotas, investido de una "misión", una "cruzada" a la que, hasta sus últimos días, creyó servir. TODOS fueron cómplices, y algunos que no quisieron serlo se fueron, pero alguno que otro terminó como los perseguidos. Admitir que el mar, el río de La Plata podían ser las tumbas de esos cuerpos, cofirma las confesiones del represor Adolfo Scilingo y los "vuelos de la muerte", pero, ironías del destino, el río devolvió una gran cantidad de esos cuerpos que ellos quisieron hacer desaparecer. Y muchos fueron identificados, como los restos de la monja francesa Léonie Duquet, junto con otros, gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense. Las costas de numerosas ciudades de Argentina y de Uruguay recibieron esos cuerpos arrojados a las aguas por la maldad de otros humanos, y las señales indubitables en muchos de ellos, mostraron hasta qué nivel la crueldad humana puede ensañarse. Esos cuerpos provenían de diferentes centros clandestinos de dentención: Campo de Mayo, la ESMA, el Campito, el Olimpo. Por mencionar sólo los que el agua arrastró hasta las costas. Pero hubo (y todavía se encuentran, gracias a los Juicios) innumerables fosas comunes, y cuerpos destruídos a lo largo y ancho de todo el país, y otros cuerpos que no aparecieron jamás.

Este fragmento de la Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar, de Rodolfo Walsh, el 24 de marzo de 1977, es por demás elocuente de lo que estaba pasando:

 "Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas. Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia. Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron. Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora. En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti..." (Rodolfo Walsh fue asesinado al día siguiente).

También admite Videla en la entrevista, casi sin darse cuenta, que había "listas", esas que en algún momento dudaron en dar a conocer. Y que, alguna vez, había preguntas que iban a tener que ser respondidas. Muchas respuestas se conocieron en los juicios. Muchas otras se las llevó a la tumba.
Pero, como nos dicen los autores de "El Dictador",

Ernestina Herrera y Bartolomé Mitre: inauguración de Papel Prensa.
"Satanizar a Videla_ y no, junto con él al elenco cívico militar (y eclesiástico, agrego) que los sostuvo_ puede ser hoy un deporte fácil de jugar a la luz de las demoledoras constancias de su quehacer delictivo. Pero también es un juego decididamente siniestro olvidar a esa subjetividad escuálida, a esa pose militar repleta de grandes palabras, a esa pose entre piadosa y cuartelera que resultó funcional a un programa de gobierno ejecutado para desarticular el país plural y reponer a sus elites anquilosadas y carniceras. 

Videla y el ideólogo economista, Martínez de Hoz.
La constatación, años después, de que esas elites montaron 520 campos clandestinos de detención _un número mayor al que necesitaron los nazis_ en la geografía argentina demuestra el miedo y el odio que supieron imponer sobre el cuerpo social, la pedagogía del terror sin dios ni piedad que Videla encarnó y que José Alfredo Martínez de Hoz administró." (*)

Murió en la cárcel, una cárcel común, pero a la que llegó luego de ser acusado, procesado y condenado en Democracia (si bien algunas causas aún no están cerradas). Tuvo en la Justicia, a la que nunca reconoció, los derechos que él y sus cómplices negaron a todos los detenidos, torturados, asesinados, desaparecidos. Y murió de una manera penosa, vergonzante, que muestra de qué poco sirven el poder y la soberbia en la muerte de algunos, que ni siquiera tienen el consuelo de una muerte "amigable". Pero aún así, fue una muerte natural.
La complicidad de la cúpula eclesial.
 No podrán decir lo mismo los padres, los hijos, los abuelos, de aquellos que, gracias al silencio cómplice de Videla y sus secuaces (militares, civiles, eclesiásticos), no tienen todavía dónde llorarlos. Sus familiares en cambio, sí tendrán su cuerpo.

Estas palabras tan conmovedoras y lacerantes circularon por la red, "tomadas" por alguien, hasta que luego de varias horas conocimos el nombre de su autor.

Ahí está el cuerpo. Sin hábeas corpus, ahí tienen el cuerpo. Unos papeles y es suyo, llévense el envase de su pariente.
Cuentan ustedes con un cuerpo. Que les conste que lo reciben sin quemaduras ni moretones. Podríamos haberlo golpeado al menos, que ya hubiera estado pago. Pero nosotros preferimos no hacerlo, eso que sí hizo este cuerpo que ustedes van a enterrar.
No lo tiramos desde un avión, no lo animamos a cantar con descargas de picana. Que cante, por ejemplo, adónde están nuestros cuerpos, los de nuestros compañeros.
No fue violado. No tuvo un hijo costado en el pecho mientras le daban máquina. No lo fusilamos para decir que murió en un enfrentamiento. No lo mezclamos con cemento. No lo enterramos en cualquier parte como NN. No le robamos a sus nietos.
Acá tienen el cuerpo.


Por Jorge Kostinger
(http://www.latdf.com.ar)

 
Tapa del diario Página 12: 16/2/2012

El ex Presidente Néstor Kirchner hace bajar el cuadro de Videla en la Escuela Militar. 24/3/2004.

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(*) Del libro "El Dictador", de María Seoane y Vicente Muleiro. Declaraciones realizadas el 25/08/1998.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Desobediencia...!

Se cuenta en el Antiguo Testamento que Adán y Eva perdieron el Paraíso Terrenal no sólo por haber pecado, sino sobre todo, por haber desobedecido. Se atrevieron a desafiar a Dios comiendo de la manzana del árbol de la sabiduría, quisieron ser como dioses y Dios los castigó condenándolos al sufrimiento y la pérdida de la felicidad.
Adán y Eva: el pecado original y la expulsión del Paraíso. Capilla Sixtina. Miguel Ángel.
Desde entonces, el mandato de la obediencia parece no haber perdido nada de su primigenia vigencia, a pesar del mensaje misericordioso del Nuevo Testamento. En Argentina y en pleno siglo XXI, la jerarquía de la  Iglesia cordobesa expulsa de su seno a un cura desobediente, mientras prohija y hace la vista gorda con curas pedófilos, con cómplices de la Dictadura, con torturadores y socios de ladrones de bebés, secuestradores, asesinos y desaparecedores de personas. 

Dice Vicente Muleiro en "1976: el golpe civil":
"Esta marcha del brazo por la historia entre Fuerzas Armadas e Iglesia católica reprodujo, tanto en la era colonial como desde principios del siglo XIX, ya en la etapa de la vida independiente, aquella matriz de la cruz y la espada que atravesó la conquista con su secuela de exacción, sujeción y exterminio. En la Argentina, la mutua aceptación de presentarse como "pilares de la nacionalidad", tuvo otro punto de cocción con el "proceso" que rescató su sesgo más integrista, esto es, un modelo de la organización sociopolítica estrictamente ligado a las concepciones más tradicionales y oscuras del cristianismo."

Y unos párrafos más adelante, escribe:
"La línea dominante de la Iglesia Católica en la Argentina hizo, ante el genocidio dictatorial, mucho más que aquello que su doctrina castiga como "pecado de omisión", es decir, conocer las penurias humanas y no intervenir. Tuvo un plan proactivo en el plan asesino de la dictadura y la proveyó de la razón teológica que una vez más fue a parar a la circulación de la materialidad, es decir, a la santificación de un modelo económico neoliberal que amplió escandalosamente la brecha social".

Desde la Santa Sede y hacia las jerarquías locales, el silencio cómplice o el aval liso y llano, cuando no la participación directa, la lista de los jerarcas de la ignominia causa vergüenza a los que se sienten herederos de la religión que dice predicar el amor, la caridad y el perdón. La lista completa de los representantes de la Iglesia local con diferentes cargos y grados de responsabilidades en relación con los crímenes de la dictadura fue difundida en el documento "La iglesia cómplice y la iglesia del pueblo", en diciembre de 1996, y avalada por, entre muchos otros organismos, Abuelas de Plaza de Mayo, Asamblea Permanente por los DDHH, Asociación de ex detenidos desaparecidos, el CELS, Asoc. Madres de Plaza de Mayo, etc. Algunos ejemplos notorios de esa larga lista:
  • El nuncio apostólico, Pío Laghi (bajo el papado de Paulo VI y de Juan Pablo II) fue uno de los apoyos más eficientes del régimen militar (Horst Hermann, ensayista alemán). Según Rubén Capitanio, ex párroco de San Lorenzo en una entrevista a la revista "El periodista" en 1985, cuenta que el nuncio Pío Laghi jugaba al tennis con el almirante Massera. Buena convivencia, que le dicen.
  • Según Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo, línea fundadora) en entrevista con el Papa entregaron la lista de aquellos obispos que ellas sabían habían entrado a los campos de torturas y desaparición forzada, pero nada ocurrió. Todos ellos siguieron en sus puestos.
  • "Por algo será" (que desaparecieron), fue la vergonzoza frase dicha en público por Antonio Quarracino, obispo de Avellaneda y presidente del CELAM, de gran presencia mediática en la era menemista.
  • Denunciado por la CONADEP y durante el juicio a las Juntas, Monseñor Antonio Plaza, obispo de la Plata, fue uno de los más activos colaboradores de la dictadura; entregó a decenas de personas que continúan desaparecidas, entre ellas su propio sobrino.
  • Blas Victorio Conrero, obispo de Tucumán, se reunía en público con los generales Acdel Edgardo Vilas y Antonio Domingo Bussi, a cargo del Operativo Independencia. Fue visto por testigos, que declararon en el juicio, en el campo de concentración que funcionaba en la Jefatura de Policía.
  • Monseñor Adolfo Servando Tortolo, obispo de Paraná, fue uno de los más siniestros cómplices del proceso, según Emilio Mignone, fundador del CELS. 
  • Christian von Wernich, confesor y defensor de Ramón Camps, operaba en la comisaría 5ª de La Plata, en la Brigada de Investigaciones, en los centros clandestinos Puesto Vasco, COTI Martínez y Puesto Vasco, ratificado por tres sobrevivientes.
  • El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Juan Carlos Aramburu, se encargó de negar ante el Vaticano la existencia de desaparecidos.
  • El cardenal Primatesta, muy relacionado con el jefe del 3° cuerpo Luciano Benjamín Menéndez, fue acusado con su propia documentación de haber entregado a las FFAA listas de alumnos católicos que luego fueron secuestrados y desaparecidos.
  • El actual cardenal primado de la Argentina, monseñor Jorge Bergoglio, fue acusado por los presbíteros jesuitas Yorio y Jalics (detenidos desaparecidos durante cinco meses por la Armada) de haberlos entregado, a ellos y a cuatro catequistas y dos de sus esposos que permanecen desaparecidos. Y la lista continúa.
Pero paralelamente a esta lista de la vergüenza, hay otra en la que  obispos, curas y monjas, jugaron un papel encomiable y arriesgaron sus vidas, y muchos de ellos las perdieron, o desaparecieron para siempre:
  • Monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja,
  • Monseñor Miguel Hesayne, de Viedma
  • Monseñor Jorge Novak, de Quilmes
  • Monseñor Jaime de Nevares, de Neuquén. Todos ellos denunciaron los crímenes del proceso, y algunos lo pagaron con su vida, como Enrique Angelelli, o como el obispo Carlos Ponce de León, ambos asesinados.
  • Pero también hubo 19 sacerdotes asesinados y/o desaparecidos, 10 presos, 34 en centros clandestinos, luego liberados, 11 seminaristas también desaparecidos y/o asesinados y 7 religiosos y religiosas desaparecidos, entre ellos las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet ("1976: el golpe civil". Vicente Muleiro).
Dice el autor:

"Pero el Episcopado argentino estaba dominado plenamente por la Iglesia cómplice, y su colaboración con la dictadura tenía basamentos: el sustento ideológico en la lucha contra el "comunismo" o el "enemigo subversivo" y la justificación moral y judicial de los crímenes basándose en la idea de "guerra justa" de las Cruzadas medievales".

Esta misma cúpula cómplice de la dictadura es la misma que no expulsó de sus filas a ninguno de sus miembros acusados de complicidad y connivencia con crímenes atroces contra seres humanos, y que protege a obispos acusados de pedofilia (como el arzobispo Edgardo Storni, de Santa Fe) o a curas como Julio César Grassi, que continúa estando libre y dando Misa, a pesar de estar condenado por violación y abuso de menores a su cargo. Es la misma cúpula que tampoco se expidió cuando un deslenguado cura mendocino (Jorge Gómez, de Malargüe) afirmó y ratificó que "una violación de la fe era mil veces peor que la violación de una hija", con lo cual justificó la censura a un grupo musical interrumpiéndolo mientras actuaba.
Sin embargo esta  cúpula es la que consideró que la DESOBEDIENCIA era una falta mucho más grave que todo lo expuesto hasta aquí (además de todo lo que se conoce) y echó a un cura cordobés porque se atrevió a desafiar la cruzada que la Iglesia había emprendido contra la otorgación de derechos a los homosexuales que deseaban formalizar su unión.
"El cura Nicolás Alessio fue uno de los que apoyó en octubre pasado la ley de matrimonio gay. El sacerdote cordobés, de 53 años, recorrió los medios dando su opinión sobre el tema, a favor del amor y en contra de lo que su propia iglesia pregonaba. Es por ello que, en un juicio eclesiástico sin precedentes en la provincia, sobre todo por la rapidez de la sentencia, fue separado del clero."
El Tribunal Interdiocesano de Córdoba le impidió ejercer el sacerdocio y lo conminó a abandonar la casa parroquial en la que vivió los últimos 27 años.
 "El presbítero José Nicolás Alessio ha cometido rechazo pertinaz de la doctrina escrita (...). Ha divulgado por escrito y de palabra en los medios de comunicación en contra del magisterio eclesiástico. (...) Se le prohíbe ejercer en público la potestad sagrada, es decir: celebrar la Santísima Eucaristía, oír confesiones, celebrar los demás sacramentos (...) y residir en la casa parroquial San Cayetano del barrio Altamira", reza la resolución, según publicó el diario Clarín.
(ver nota completa de Infobae.com acá). 

La cúpula de la Iglesia argentina representada por monseñor Bergoglio emprendió aquella vez una "guerra santa",  contra la posibilidad de otorgar derechos a un sector de la sociedad que los reclamaba, hablando de la "pretensión destructiva al plan de Dios" que la ley supuestamente encarnaba, y pretendiendo erigirse como la máxima autoridad sobre la intimidad de todos, católicos y no católicos. El cura Alessio se atrevió a apoyar la ley de Matrimonio Igualitario que luego aprobó el Congreso, desafiando la autoridad de esta cúpula, desobedeciendo el mandato de la "guerra santa", y lo pagó con la expulsión.
Muchos nos preguntamos frente a semejante contradicción cuál es la Iglesia verdadera, ¿la que supuestamente encarna el amor al prójimo, la caridad cristiana, el perdón, la misericordia?, o aquella en la que, como en la Biblia, se prioriza la OBEDIENCIA por sobre todo, aun a costa de justificar y callar crímenes atroces contra los mismos seres humanos a los que dice representar?

Seguramente el alejamiento de tantos fieles de las filas de la  iglesia católica no tenga tanto que ver con una ausencia o disminución de la fe, como de la presencia de contradicciones tan flagrantes.
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("1976: el golpe civil". Vicente Muleiro. Espejo de la Argentina. Planeta. 2011)
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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Ponete de acuerdo, Robert Cox...

Parece que Robert Cox, el otrora denunciante de los atropellos de la Dictadura, ha pegado una voltereta y ahora defiende a Clarín y la Nación, sembrando sospechas de que este gobierno pretende apoderarse de ellos.
O ya está gagá, o es un falluto de 3 al 4º, ya que su postura en la entrevista de la CNN y en su presencia en 6,7,8 fue muy distinta a la que mostró en su publicación del Herald el domingo 12 de septiembre (y que reprodujo Clarín). En esta nota, críticas observaciones respecto a la resbalosa y cambiante opinión de Robert Cox, sobre la democracia argentina y sobre el rol de la prensa:

http://sidrapandulceyalpargatas.blogspot.com/2010/09/robert-cox-y-la-democracia-chavista.html

Hace menos de un año, en abril de 2009, este famoso periodista había sido declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, y tal como se lo ve en la imagen, aparece acompañado entre otras personas, por Estela de Carlotto (de Abuelas de Plaza de Mayo) y el empresario periodístico de Editorial Perfil, Jorge Fontevecchia.

¿Cuál será el verdadero Robert Cox? ¿El que dice que en esta Argentina hay libertad de expresión y de prensa, o el que piensa que este gobierno quiere apoderarse de La Nación y de Clarín, como si fuera una dictadura?¿El que cree que hay que investigar los delitos del pasado en relación con la apropiación de Papel Prensa, o el que duda si esta Argentina seguirá siendo o no una democracia?

Entre otras perlas dice en su memorable nota:

..."sí, debiéramos estar indignados por lo que sabemos sobre su sufrimiento (por lidia papaleo). Pero debiéramos sentirnos casi igualmente indignados si la ley es pisoteada para apropiarse de Clarín o para intimidar a La Nación , como ocurrió cuando los militares se hicieron cargo de La Opinión .Si fueran silenciados como lo fueron casi todos los medios durante la dictadura militar, estaríamos siendo testigos de una grave pérdida de libertad."

Ante tanta incongruencia cabe pensar que está haciendo falta un poco más de cordura en ciertos personajes, que pudieron haber cumplido un rol importante en determinados momentos de la vida del país, pero que en el presente les resulta difícil encontrar un norte.
Una pena.

domingo, 22 de agosto de 2010

Aves de presa...(defendiendo a Fibertel).

Mientras la tilinguería del sector medio de la sociedad, en especial porteño, se escandaliza y arma protestas masivas para defender a una empresa privada ilegal, los dueños de la misma tratan de defender con uñas y dientes sus posesiones malhabidas.
Jorge R. Videla (ex presidente de la Junta Militar de la Dictadura), José A. Martínez de Hoz (ex ministro de economía de la Dictadura) y Héctor Magnetto (ppal. ejecutivo del Grupo Clarín).

Luego que el ministro Julio de Vido (Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios) anunciara la caducidad de la licencia de la empresa Fibertel (que brinda servicios de conexión a Internet), un revuelo escandalizado cual alboroto en un gallinero, ha destapado lo más superficial y tilingo de una sociedad que salta desaforadamente con la pretensión de defender a un servicio y a la "libertad de elección", mientras hace la vista gorda a la defensa de valores morales y éticos más trascendentes.
Disfrazando la medida gubernamental de "ataque a la prensa", el Grupo Clarín sale con fuerzas propias y con sus genuflexos adherentes a convocar a "la gente" para que se manifieste tratando de ocultar, una vez más, el verdadero meollo de su ilegal situación. Mientras grita a los 4 vientos hablando de "embestida del gobierno contra la prensa" (Clarín y La Nación), olvida mencionar la ilegal apropiación de la empresa Papel Prensa, obtenida sobre la mesa de torturas contra la heredera de las acciones de la misma (Hilda Papapaleo de Graiver), y que le permitió, junto con su socio del diario La Nación (Bartolomé Mitre) y del diario La Razón, obtener a precio vil, el control y posesión de la empresa que les posibilita manejar la fabricación y distribución de papel para diarios que sirve, efectivamente, para  que no haya otros medios con la misma capacidad que sí tienen esos diarios de llegar a toda la población. Con lo cual se limita severamente el derecho de la población a estar debidamente informada. La "embestida del gobierno contra la prensa", de la que habla Clarín, ¿tendrá que ver con el informe que el martes le será presentada a la presidente, en donde se detallan los horrorosos detalles de la apropiación de Papel Prensa, y luego del cual el sr. Héctor Magnetto podría ser acusado de cometer crímenes de lesa humanidad?

Ernestina Herrera de Noble, dueña del Grupo Clarín, junto al Dictador Jorge R. Videla.

La apropiación de Papel Prensa durante la Dictadura revela palmariamente la relación espúrea entre el poder militar y los sectores concentrados del poder civil, y cómo la Dictadura sirvió, con la excusa de combatir a la subversión, para instalar un modelo de economía (el neoliberal) y para facilitar los más infames negocios de algunos conspicuos miembros del establishment, además de dedicarse de manera sistemática a la desaparición forzada de personas, el terrorismo de Estado y la apropiación de bebés de los mismos desaparecidos.
Pero nuestra sociedad tilinga sale a protestar por la caducidad de una licencia ilegal, a protestar que se termine con una situación irregular (ampliamente conocida por sus perpetradores), con la excusa de un "ataque a la libertad de elección"!

“Soy usuario de Fibertel desde el primer año, me vuelvo loco si lo sacan”
http://www.cronista.com/notas/242950-pino-solanas-soy-usuario-fibertel-me-vuelvo-loco-si-lo-sacan


Diputado de Proyecto Sur, Pino Solanas. Director de cine comprometico, antes.

¿Quién dijo esta frase que ya se ha hecho célebre? ¿Una persona que siente que pierde un bien preciado e insustituible, como su casa? ¿Una mamá a la que le cerraron la escuela donde llevaba a su hijo, y que ahora no sabe a dónde poder enviarlo?
No. La frase es de un diputado de la Nación. Pero no cualquier diputado, sino el que representa al sector de la izquierda en la Argentina, Proyecto Sur, que en su afán de oponerse a cualquier medida que tome el gobierno (aunque esté cumpliendo con la ley), se pone del lado de los sectores concentrados del poder (y no sólo de los medios de comunicación), olvidándose del sector al que representa, y de la confianza que muchos depositaron en él con sus votos. Sería más sano para el lugar que le dará la historia que volviera a darnos obras cinematográficas comprometidas, como las que realizara en el pasado, en lugar de quedar ocupando un lugar tan deshonroso.

No sé qué me da más vergüenza, si un diputado que despilfarra su caudal de votantes y de confianza para defender la situación ilegal de una corporación, o una sociedad que se moviliza por una banalidad como la defensa de la elección de un servicio, mientras le importa un bledo que al mismo tiempo está defendiendo los intereses de una empresa cómplice de la Dictadura, que obtuvo su patrimonio a partir de una mesa de torturas, y por lo tanto, está manchada de sangre.

Cuando se escriba el NUNCA MÁS de la prensa canalla, también aparecerán en esa lista los sectores de la sociedad que miraron para otro lado, y con su silencio cómplice, avalaron su accionar.

Ése día podremos decir que somos una sociedad que se respeta a sí misma.
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