Cristina Fernández de Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner
Hay una REALIDAD que los diarios NUNCA te van a contar porque no sirve a sus intereses.// El acceso a la INFORMACIÓN es un Derecho Humano: el gobierno que no respete ese Derecho, no respeta la DEMOCRACIA.

domingo, 7 de enero de 2018

El árbol de Milagro.

Erguido, orgulloso, digno, con sus ramas hacia el cielo y sus raíces en tierra, cargado de las flores y los frutos que son su legado, dando cobijo y abrigo a los pájaros que se acercan, alejando a las alimañas que no logran alcanzarlo, muriendo de pie sin arrastrarse nunca y sirviendo, luego de muerto, como leña para el fuego bienechor o para la cuna o la guitarra, como el árbol de laurel de la canción...(2)
Si las arrugas de nuestro rostro son las huellas que quedan de lo que hicimos con nuestra vida, las huellas de Milagro son ése árbol, porque esas huellas son ELLA...


Milagro es el árbol cuya dignidad la mantiene firme y entera, a pesar de los embates de un gobierno injusto, autoritario y feroz, que ve en esa DIGNIDAD que no puede doblegar el peor enemigo. Por eso debe inventar el mito de la Milagro corrupta, ladrona y asesina, sembrando de mentiras que transforma en causas penales y justificando una prisión "por las dudas" que debió morigerar a su pesar por las presiones externas de organismos internacionales. Porque es la misma dignidad que trató de infundir en sus changuitos jujeños, en los olvidados y relegados de siempre y a los que ella quiso elevar en su autoestima. 

Milagro es el árbol que hunde sus raíces en la tierra, porque ella es hija de esa Madre Tierra, pero también hunde sus pies en la realidad del país del que nunca se olvida a pesar de su calvario. Es su voz y son sus palabras, escritas, grabadas o desde una radio, las que siempre nos llegan desde su cautiverio alentando, apoyando, dando fuerzas en cada una de las peleas que los perjudicados por este gobierno cada vez menos democrático sufren, palabras solidarias hacia quienes, como ella, padecen la persecución de una justicia que no tiene nada de justa, porque encarcela a opositores políticos con la excusa de delitos incomprobados, mientras niega delitos de guante blanco que ni siquiera una supuesta Oficina Anticorrupción quiere ver.

Milagro es el árbol que florece en la militancia de su agrupación barrial, la Tupac Amaru, con cientos y miles de jóvenes que, organizados en su provincia y a lo largo y ancho del país, son conscientes de lo que quieren para ellos y su pueblo, convencidos de querer un modelo de país que los incluya a todos y que pretende el respeto de aquellos que siempre los quisieron sometidos, sumisos, ignorantes de sus propios derechos y que gracias a Milagro, trabajaban, estudiaban, disfrutaban del tiempo libre, siempre formando parte de una comunidad que, con apoyo del Estado, era capaz de sustentarse en el tiempo y donde nada faltaba: escuelas, hospitales, talleres, parques, natatorios... Milagro era también ese árbol que daba cobijo a tantas familias que, como ella, carecían de un lugar digno donde vivir, y a su sombra siempre activa y generosa, pudieron acceder a una vivienda que nunca hubieran obtenido con gobiernos neoliberales de otras épocas y menos aún con el de hoy.

Milagro es el árbol que limpia el aire con sus hojas verdes, ese aire enrarecido por el humo de los gases lacrimógenos de las fuerzas represivas que pretenden acallar las protestas y vaciar la calle que se empeñan en llenar con sus injusticias, y también del aire tóxico que las mentiras y las pantallas mediáticas pretenden enturbiar y oscurecer para que la verdad no llegue a quienes puedan despertar de tanta mentira. Milagro es esa verdad que, cada vez que puede, se escucha firme y clara, pidiendo justicia, gritando contra sus acusadores y apoyando a los atacados de cualquier sector vulnerable y vulnerado, exigiendo el respeto que le niegan, y proclamando una verdad que disfrazan con mentiras porque se les hace intolerable. Milagro es ese aire puro que nos ayuda a sobrevivir y a resistir. Ella, una de las primeras perseguidas, una de las más atacadas, una de las más estigmatizadas, juzgada y condenada por la justicia cómplice y por los medios calumniadores e infames que crean y difunden mentiras para que los jueces prevaricadores transformen en causas penales.
 "Santiago Maldonado, ¿dónde está?" (1)
Milagro es ese árbol al que las alimañas que se arrastran no pueden alcanzar. El que se quedó en su frente como el mejor sello de lo que ELLA ES: la que no se calla, la que no se humilla, la que exige
 respeto, la que les grita las mentiras en la cara, aquella a la que NUNCA van a poner de rodillas. Porque como el árbol permanecerá erguida, orgullosa y digna. Hasta el final.

Cuando antes lo entiendan, mejor para todos.
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1. Obligada a saludar cada mañana a la Gendarmería que la vigilaba en su cárcel "domiliciaria", Milagro salía y les gritaba, reclamando por Santiago Maldonado, desaparecido 1º y aparecido muerto después, como consecuencia de un operativo ilegal de la Gendarmería, en la Patagonia en tierras del magnate italiano Luciano Benetton.
2. "El árbol ya fue plantado". Los Trovadores: El árbol ya fue plantado.

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